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lunes, 26 de marzo de 2018

Los juicios de Dios

Ilustraciones en "Historias de Antaño y de Hogaño"
(Diario de Noticias de Álava)
 "Los juicios de Dios"
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*la ilustración, realizada por marian tarazona, pertenece al blog*

La última jura del machete

Ilustraciones en "Historias de Antaño y de Hogaño"
(Diario de Noticias de Álava)
 "La última jura del Machete"
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viernes, 2 de marzo de 2018

El niño que nunca existió

Ilustraciones en "Historias de Antaño y de Hogaño"
(Diario de Noticias de Álava)
 "El niño que nunca existió"
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lunes, 12 de febrero de 2018

La broma de san Segismundo

Ilustraciones en "Historias de Antaño y de Hogaño"
(Diario de Noticias de Álava)
 "La broma de san Segismundo"
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martes, 30 de enero de 2018

La cárcel del campo de los palacios

Ilustraciones en "Historias de Antaño y de Hogaño"
(Diario de Noticias de Álava)
 "La cárcel del campo de los palacios"
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lunes, 22 de enero de 2018

El Basilisco de Urrialdo

Ilustraciones en "Historias de Antaño y de Hogaño"
(Diario de Noticias de Álava)
 "El Basilisco de Urrialdo"
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*la ilustración, realizada por marian tarazona, pertenece al blog*







martes, 31 de octubre de 2017

Los Faros en una noche de los Muertos

Cuando pensamos en fantasmas, objetos que se mueven solos, luces y sombras inexplicables, voces y susurros salidos de otra dimensión, siempre nos vienen a la mente lugares oscuros, deshabitados, lugares de otros tiempos, de dolor, y, por supuesto, cementerios…
 
Y, en una noche como la de hoy, donde la barrera entre la vida y la muerte se presenta mas estrecha que nunca, no podemos, ni debemos, dejarlos pasar por alto.
Pero, ¿Se le ha ocurrido a  alguien imaginar que existen otros muchos lugares donde estos fenómenos pueden resultar igual, e, incluso, mas aterradores? 

Imaginemos por un momento estar en medio del mar, acompañados solamente por el rumor del oleaje.  
Escuchando, lejana, alguna sirena de barco perdido en las mas oscuras espumas del mar. 
Una bandada de gaviotas que aparece por nuestra espalda sin esperarla.
Aislados del mundo, muy lejos de la costa.

¿Puedes pensar por un momento si te ocurriera algo de esto estando dentro de un faro? Pues ocurrir ocurre, y hay muchos mas casos de los que cabría imaginar. 


Hace un tiempo ya investigué faros de éstos que están habitados por un fantasma,  para mi fue como un juego, otra originalidad en uno de mis faros. 


Se trata del faro Race Rock, paradigma de actividades paranormales desde el mismo momento de su construcción.

Tanto es así, que se ganó por méritos propios el titulo de “El infame Race Rock”. 

Las rocas sobre el que está construido han sido testigo mudo de cientos de muertes y desapariciones…


Permanece en silencio un momento, cierra los ojos, déjate llevar. 
Imagina. 
Escuchas susurros, gritos, risas. Y, de pronto, una voz descarnada te llama por tu nombre. 
Vuelves la mirada, y ves moverse una silla en un lugar donde no hay nadie mas que tu. 
De pronto, escuchas pasos de gente inexistente, o el ruido del agua corriendo por las tuberías, aun sabiendo que hace años que fueron arrancadas.
Sigue imaginando.
Ahora navegas en una oscura noche y, a lo lejos ves una sombra, la figura de un hombre transparente, apostado en la linterna de un faro, que está siendo traspasado por un haz de luz…
Si has vivido algo de esto, con toda seguridad te encontrabas en el faro Race Rock….

Me gustó tanto la historia del infame faro, que me puse a buscar fantasmas en alguno mas y lo encontré. 

En ésta ocasión el protagonista es mi querido Ernie, un fantasma muy conocido en toda la región y que se pasea por sus antiguas posesiones.


Se trata del espectro de un pobre farero despechado. Que, al conocer que su esposa se había fugado con un mercader, con el que le había sido infiel, se suicidó lanzándose desde arriba de la torre del faro New London ledge. 

Éste fue mi debut en el mundo del misterio, un tema que siempre me ha apasionado, creo que como a todo el mundo.  
Porque a todos, en una u otra medida, nos atrae aquello que está tan cerca y lejos a la vez, aquello que es, fue  y será.
Fue a raíz de todo esto cuando me pregunté si habría fenómenos paranormales en torno a  alguno mas de mis queridos faros…

Y descubrí no uno, sino multitud de ellos. De hecho los hay habitados por fantasmas de hombres, de mujeres, de niños y niñas, y hasta de animales...

Los hay donde los objetos aparecen y desaparecen como movidos por duendes juguetones que importunan a los fareros. 
También instrumentos musicales que dejan salir de su alma tristes lamentos a través de sus melodías.

Pero continuemos en nuestro viaje por el oscuro mar, y sigamos imaginando….

Imaginando que te encuentras un uno de noviembre, noche de ánimas, noche de los muertos, por ejemplo en una isla a diez millas de la costa, allí donde se dice que existen los cuentos más terribles de todo el estado de Maine.

Allí, donde, en noches tranquilas, puedes escuchar el sonido de un piano. 
Si es así, si lo escuchas, estarás a punto de conocer la historia de un farero que se llevó a vivir con el a su joven mujer.
La muchacha pasaba las horas llena de melancolía y suspirando por su vida anterior. Así que, el solicito esposo, para que estuviera entretenida, hizo traer un piano a la isla. A pesar de las dificultades que suponía subirlo por la cornisa rocosa. 

Ella empezó entusiasmada con su nueva afición y a cada momento tocaba y tocaba, pero siempre la misma melodía,  ya que solo tenía una partitura. 
La repetía una y otra vez, hasta tal punto, que el farero estaba empezando a volverse loco…

El hombre, un buen día, dejó la isla y se marchó a por partituras nuevas, pero ella no las quiso, y seguía tocando día y noche, noche y día lo mismo.

En éste punto, el esposo ya estaba desquiciado hasta tal punto, que un día, preso de la desesperación, y blandiendo un hacha, destrozó el piano haciéndolo añicos. 
Después se dirigió hacia su mujer, quien miraba lo que ocurría sin creer lo que estaba viendo. 
Entonces el, en un ataque incontrolable de locura, le cercenó el cuello de un tajo,  y, a continuación, se suicidó.

Desde entonces se escuchan los tristes lamentos del piano surcar sobre las aguas cercanas al faro de la isla Seguin.
Así podríamos seguir con cientos de manifestaciones, y, navegando por las mas misteriosas de las aguas, encontrarnos con alguien o en algún lugar, perdido y olvidado.
Por ejemplo imaginar ver al “Viejo Capitán”, al que, penosamente, se le ve subir cada noche, peldaño a peldaño, la escalera que conduce a la linterna. Como si, de un momento a otro, fuese a encender la luz que ilumina las lóbregas aguas.
Aquel "viejo" que, cuando fueron a quitar los muebles, después de desmantelar el faro, se le apareció al encargado del traslado y le dijo, “Deja todo donde está y vete del faro”. 
Cuenta la historia que, el hombre, haciendo caso omiso, llenó el barco con la totalidad de los enseres, y, nadie sabe como ocurrió, pero el cabo que sujetaba el barco se rompió y la nave y los enseres terminaron hechos añicos.

Tampoco podemos, ni debemos, olvidarnos de las manifestaciones de niños. Seres encantadores, pero que, quizá por su candidez, o, precisamente por ella, impresionan mas.

Resulta espeluznante estar sentado en una sala del faro, y,  al mirar hacia  la escalera, ver como sube una niña que, al sentirse vigilada, se para y te mira fijamente. 
Imagina escuchar sus risas y como juega a la pelota en la habitación de arriba.
Se cuenta que esa niña a la que muchos han visto, murió en la isla, y fue enterrada cerca del faro.

Y ahora que ya nos hemos adentrado en esta dimensión, imagínate sintiendo  de repente una corriente helada en tu cuello, como se abren y cierran cajones, imagínate escuchando pisadas, niños corriendo, risas o llantos, agua que cae por un grifo inexistente, sombras, espectros.
Imagina que estás viviendo la sensación de que un barco ha encallado debajo de donde te encuentras, y estás oyendo los lamentos de los fallecidos. Escuchando como la sirena del faro se pone en funcionamiento sola, como se encienden y apagan las luces sin que tu tengas nada que ver con ello.

Si, la soledad de un faro da para este tipo de cuentos y mucho mas, pero, te has parado a pensar si, ¿En realidad son cuentos?.

La vida en un faro está llena de peligro, de soledad, de demasiadas horas aislado.

Tanto que,  a veces, pueden llevar a estados de locura…

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*