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jueves, 24 de julio de 2014

Amor eterno

Una de las festividades que se celebran en febrero, y que a nadie se le escapa, es la de san Valentín, patrón de los enamorados. Hablar del santo, de sus virtudes y su patronazgo es un tema muy manido, así que se me ocurrió indagar sobre hasta cuando dura el amor, si es verdad que permanece hasta que la muerte nos separa, si es volátil, o,  si es capaz de llegar más allá, de seguir hasta la eternidad.
Todo esto vino a mi mente a partir del hallazgo un tanto insólito de unos huesos.
Dicho así podría sonar un tanto prosaico, si bien, explicando que se trata de dos esqueletos hallados enterrados juntos, y en el interior de un templo, el asunto puede sonar algo más enigmático a la vez que romántico.

Hace unos pocos años tuvo lugar la restauración de un templo en una ciudad de Navarra. Deteriorado por el paso de los años, iba desprendiéndose trocito a trocito, hasta que, ante el clamor popular, se decidió por parte de las autoridades políticas y eclesiásticas, que había llegado el momento de acometer su reparación.

Cuando se levantó todo el suelo, ante la vista de los operarios, aparejadores y expertos en arte, aparecieron varias cosas curiosas. Pinturas antiguas, capillas ocultas, y sobre todo huesos, muchos huesos.

Esto no debería extrañar a nadie, pues de todos es sabido que, antiguamente, se daba cristiana sepultura en el interior de las iglesias.

Tuve el privilegio de ser invitada a las obras, por lo que fuí testigo directo de algo que llamó poderosamente mi atención y la de todos los que allí estábamos. En una cavidad del suelo aparecieron enterrados dos esqueletos juntos, abrazados. Y no es solamente que se encontrasen de esa manera, sino que todo lo que le rodeaba le confería un toque misterioso.

El resto de huesos estaban en tierra, más o menos desperdigados, pero el lugar en el que estaba la pareja llamó mi atención. Y no solo era la localización, ¿Por qué el resto de huesos se hallaban mas o menos desperdigados y directamente en  tierra, y éstos se encontraban rodeados de piedra, como si se hubiese construido una sepultura especifica para ellos dos?

El hecho mismo de encontrar una pareja abrazada, separada del resto, en un cubículo especial y diferenciado, ya de por si resulta del todo extraño. Tengamos en cuenta que estaban enterrados en lugar sagrado, juntos, cuando por todos es sabido que el tema sexual es tabú en la religión católica. No olvidemos que estamos hablamos de una iglesia.

¿Porque fueron enterrados en ese lugar dentro de la iglesia, y, precisamente de esa manera?

Revisada la documentación a la que he podido acceder he llegado a muchas conclusiones sobre los lugares de los enterramientos dentro de los templos, su colocación y la posición de los cuerpos en  que eran enterrados los señores de la nobleza .Y éste templo, por los datos que he obtenido en las indagaciones, parece que era uno de los dignos receptores de esos cadáveres.

Encontré muchos datos que me servirán para posteriores artículos, pero, lamentablemente no me han servido  para esclarecer este tema.

Las hipótesis del por qué de esta forma de enterramiento son numerosas. Parece claro que podría unirles lazos familiares, y también, por que no, podrían ser pareja. Aunque el hecho de que estuvieran enterrados juntos no querría decir que, expresamente, ellos quisieran estar de ese modo. Ni tenían por que haber decidido que su amor se prolongase mas allá de la muerte. Es mas, ¿Quizá alguien quiso enterrarlos juntos?, y, si fue así, ¿Por qué motivo?

Puestos a investigar el por qué de esta manera de enterrar “amantes” quise ir más allá, comencé a preguntarme cuántos casos como éste existirían en el mundo, y me puse a buscar.

La verdad es que creía que la cosa sería sencilla,  había imaginado encontrar cientos de casos parecidos. Pero no hay tantos, y algunos de los que encontré fueron los que aquí menciono. Habrá muchos mas, seguro que si, pero ahora le toca al lector seguir buscando…


 “Los amantes de Valdaro”

Aparecieron el 6 de febrero de 2007 en el norte de Italia, en Valdaro, en una zona industrial cercana a Mantua y la datación le otorga una antigüedad de 5000 a 6000 años.

Según la arqueóloga que dirigía el equipo que llevo a cabo el descubrimiento, en el neolítico no era tan infrecuente el enterramiento doble, muchas veces se encuentran hijos que fueron enterrados junto a su madre, pero el caso de una pareja de edad similar es mas extraño.

La pareja era joven ya que presentaba casi toda la dentadura y no estaba desgastada. Aparentemente debían tener unos 20 años. Aparecieron abrazados y mirándose el uno al otro.  Y era la primera vez que se encontraban dos esqueletos de edades similares abrazados uno frente al otro. Uno de ellos parece alargar la mano hacia la boca del otro, a su vez este le abraza. Junto a ellos apareció lo que debió de ser su ajuar funerario, a la altura de las cervicales del varón una punta de silex, y, entre su muslo y el costado de la mujer un cuchillo de forma alargada. Ella no parecía que hubiese sido sacrificada (en dicho caso, ella hubiera aparecido al lado del varón y no abrazada como es este el caso).

La directora de las excavaciones, Elena Menotti, declaró que no hay precedentes de un entierro doble datado en el Neolítico, y mucho menos de dos personas abrazándose; y éstos se están abrazando de verdad.

¿Que nos querrían decir con esa postura,Como encontrarían la muerte? ¿Y esa mano, ese dedo que parece dirigirse a la boca del otro, quizá pidiéndole silencio eterno? Un precioso enigma.

“Los amantes de Módena”

Esta pareja fue descubierta en 2011  por unos obreros que trabajaban en la remodelación del Palacio de Módena. La antigüedad es de apenas 1500 años. Se cree que la pareja fue enterrada al mismo tiempo, entre los siglos V y VI,   y los restos aparecieron  petrificados.

Forma parte de un complejo funerario, pero ésta es la única pareja. Estos amantes mantienen sus manos unidas. La mujer, lleva un anillo de bronce, y mira directamente a su pareja. El hombre también parece que fue colocado en esa posición. Se cree que la cabeza de el, en un primer  momento estaba de frente a la de ella, pero causas ajenas han podido hacer rotar el cráneo variando su posición inicial. ¿O quizá si que miraba hacia otro lado?

El hecho de ser enterrados de la mano, puede sugerir, como he comentado, que efectivamente murieran a la vez. Me resulta impresionante el hecho de pensar en el momento de su muerte y permanecer unidos siempre.

Se llegó a pensar, dejando volar la imaginación, en un país rico en historias de amor, unido a la tragedia, que habían sido asesinados, pero las investigaciones demostraron que los esqueletos no presentaban signos de muerte violenta.

Se trata de un hombre y una mujer de entre 18 y 20 años. Y, como en casi todos los casos, los especialistas creen que no murieron juntos y abrazados, sino que se les coloco así posteriormente.

Algunos creen que pudieran pertenecer a la nobleza del final del imperio romano, si bien surgen dudas, ya que la arqueóloga, Licia Diamanti, declaró  que los esqueletos se encontraban en una necrópolis de 11 tumbas, y que no parece que la pareja fuera particularmente rica dadas las características de la tumba.


"Los amantes de Rumania"

Los arqueólogos encontraron, en el interior de un patio de un monasterio dominico los restos de dos jóvenes cogidos de la mano. Se estima que fueron enterrados entre 1450 y 1550. Sin embargo en esa época eran muy raros los enterramientos dobles.

Parece ser, según los informes del Instituto de Arqueología e Historia del Arte de Cluj-Napoca, que esas dependencias serian en un principio el antiguo cementerio del monasterio.

El varón sufrió una lesión de cadera, a raíz de la cual probablemente muriera. Y la mujer, dada su juventud y su apariencia saludable, probablemente sufrió un ataque al corazón por la tristeza ante la perdida de su amado. Se ha descartado el suicidio, ya que en la edad media era pecado y no hubieran permitido el entierro en lugar sagrado. Lógicamente se les enterró juntos por el amor que demostraron.

Se trata de dos esqueletos tomados de la mano y ambas cabezas se miran.

"La pareja de enamorados de San Fernado" (Cádiz)

Ésta pareja apareció en el  campo de Hockey de San Fernando (Cádiz).

El descubrimiento tuvo lugar en una fosa simple en el interior del cementerio de un poblado neolítico, y el carbono 14 ha corroborado que se trata de un enterramiento de hace 6000 años.

Están enterrados frente a frente, con las extremidades superiores e inferiores  abrazados.

Los estudios han demostrado que el cuerpo de la izquierda corresponde al de una niña de unos 12 años de edad, y el de la derecha a un adulto de unos 35 o 40 años, de este no está muy claro el sexo.

El hecho de ser enterrados en posición fetal, según la antropóloga Mila Macias, vendría a demostrar que tenían un vínculo afectivo muy grande.

Debieron de morir a la vez, de otra manera no podrían encontrarse tan entrelazados.
Junto a los esqueletos se encontraron, cerca de sus pies, restos de pigmentos ocres, y cerca del cráneo de uno de ellos agujas de hueso, por lo que se especula con que pudiesen ser los restos de un tocado.


Los amantes de Sumpa

Se trata de una pareja perteneciente a la cultura “Las Vegas” .Datada aproximadamente entre 5.000 y 6.000 años a. C. Fue descubierto en la década de los 70 por la arqueóloga  norteamericana Karen Stothert, en un cementerio cercano a la población de Santa Elena (Ecuador), en la península del mismo nombre.

Se trata de un hombre y una mujer de entre 20 y 25 años, que fueron sepultados juntos. La mano derecha del varón se posa sobre la cintura de ella, y la pierna derecha sobre la pelvis de la mujer. Ella esta flexionada con un brazo sobre su cabeza, característica que resulta atípica.. Fueron sepultados bajo seis grandes piedras.

En esta cultura de las Vegas se colocaban piedras pequeñas para representar el alma de los fallecidos, de esta manera se les daba protección espiritual. De la misma manera, también colocaban seis piedras grandes como protección ante los malos espíritus.

Una de las posturas que más ternuras pueden despertar es precisamente la del varón tomando de la cintura a su amada.


La pareja de Hakemi Use. "Los enamorados turcos"

Este hallazgo se llevó a cabo en el año  2007 en la zona de Hakemi Use, en el distrito Bismil de la provincia del sudeste de Diyarbakir, en Turquía.

La tumba de la pareja fue hallada en el municipio de Tepe, a unos 70 kilómetros al este de Diyarbakır, en el lado sur del río Tigris. Este asentamiento lleva siendo excavado desde 2001 por Halil Tekin, de la universidad de Hacettepe, y su equipo de arqueólogos.
 Según los investigadores es el ejemplo más antiguo de enterramiento de una pareja, ya que está datado en hace 8000 años, en  el mesolítico, cuando el hombre comienza a asentarse y abandona la vida nómada.

Se trata de una pareja de jóvenes, y por su posición en el enterramiento da la impresión de que tenían algún tipo de relación sentimental, y que les enterraron de esa manera para que perdurase esa conexión. Algunos investigadores opinan que no tienen por que ser de una pareja unida, pero ante la vista del resto de enterramientos todo lleva a asegurar que así fue.

El varón tenía unos 30 años y la mujer alrededor de 20.

La causa de la muerte pudo ser un crimen pasional pero también pudo ser una enfermedad, y lo que parece tomar fuerza es la hipótesis de que murieron juntos, falta el resultado del análisis de los huesos.


"Los amantes de Hasanlu". Irán

Hayados en Solduz Valley, en una excavación realizada en 1972 y bajo una losa de cinco toneladas.
En principio las hipótesis daban por valida la datación de hace 6000 años, si bien parece que en realidad es de hace 800.
Se trata de dos esqueletos encontrados juntos, frente a frente y abrazados, con las cabezas casi pegadas y sin ningún objeto cercano a ellos.
Lo único encontrado, además de los esqueletos, fue una piedra a manera de almohada.

Se desconoce el motivo de la muerte, parece que al morir el primero, el otro se suicidó.
“Los amantes de Navarra”

Y dejo para el final a los “culpables” de que haya escrito el presente articulo en honor de todos los amantes, amadores y amados.

Fue grande y grata mi sorpresa al encontrarme de cara ante semejante regalo. Un regalo que nadie esperaba encontrar allí, bajo las viejas tablas del entarimado de una iglesia románica.

Fuimos invitados a ver el desarrollo de las obras, sin más, por simple curiosidad, esperábamos  hallar huesos, por supuesto. Pero cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos con una representación tan grande del amor más allá del amor. Más allá de la vida y de la muerte.

Al principio empezamos a divagar sobre quienes serian los protagonistas, a quien pertenecerían esos restos, porque estaban enterrados allí y juntos, quien los habría puesto, si morirían a la vez, o, de no ser así, quien moriría antes, si habrían sido pareja, incluso amantes clandestinos….

Que cosa mas bonita seria iniciar un viaje eterno nada menos que junto a la persona a quien mas amas.

El mas grande de los miedos del hombre es la muerte, tema tabú donde los haya. Y, paradójicamente, si existe  algo de lo que estamos realmente seguros, es de que todos, un día, moriremos.

El hecho permanecer encerrados en un ataúd, aislados, cubiertos por la tierra. El iniciar un viaje en solitario a “no sabemos donde”, eso es lo que verdaderamente nos aterra. Y a pesar de que se nos haya prometido un paraíso eterno.

Sin embargo, si ese viaje lo hiciéramos al lado de la persona amada seria un consuelo. Una promesa de velar el uno por el otro más allá de la muerte. Y de eso pocas parejas han tenido el privilegio.


De repente todos nos quedamos mudos, como queriendo grabar en nuestras pupilas lo que, con toda seguridad, nadie mas iba a contemplar. Siendo conscientes de que lo que teníamos delante de nosotros se olvidaría de  la misma forma que salió a la luz.
Dimos nuestra opinión, sugerimos posibles soluciones, esperando el milagro. Creyendo que, aunque se tuvieran que cambiar planes y planos, alguien tendría un poco de sensibilidad y lo dejarían salir a la luz.

Pero lo que nos temíamos,  ocurrió, y la “pareja” fue trasladada a un lugar más prosaico, allá donde reposan el “resto de los restos”, y allá permanecerán por siempre, sin nombre, sin identificación ninguna, y lo que es mas doloroso, quizá, separados…

A todos los que fuimos testigos de aquel descubrimiento nos hubiera gustado que hubiesen permanecido en ese lugar. Allí donde alguien pensó que deberían reposar juntos, por los siglos de  los siglos.

Casi todos, con lágrimas en los ojos, nos despedimos de los amantes, los que siempre serán “nuestros amantes”, nuestra pareja, que permanecerá por siempre en secreto.

Pero, antes de despedirnos de ellos, todos nos llevamos en nuestro corazón una razón más para seguir amando. Aun cuando sea evidente que, aunque seamos unos románticos, y, estemos perdidamente enamorados, sólo somos un montón de huesos…

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*

El faro New London Ledge, un faro con fantasma propio

El faro New London Ledge está situado en el puerto de New London, cerca de la entrada de su puerto, en Connecticut, en el extremo oriental de Long Island, debe su original estilo “Segundo Imperio francés” a la influencia de los ricos propietarios de viviendas en el litoral que querían una estructura acorde con la elegancia de sus propios hogares. El New london Edge es uno de los últimos faros construidos en nueva Inglaterra, se trata del unico faro construido en alta mar que no es de hierro fundido; es una edificación de tres pisos, de ladrillo rojo y granito con techo abuhardillado, fue construido para sobresalir por su elegancia por encima de algunas casas cercanas a la costa, está tranquilamente asentado sobre un muelle de hormigón y acapara las miradas de la gente, ya que  su interior guarda un misterio.

Y lo que nos interesa es ese misterio, esa historia embrujada, a la vez que trágica, que rodea al faro, parece ser uno de sus guardianes, Ernie (el nombre verdadero pudo ser  Randolph o John Randolph), éste farero en la década de 1920 ó 1930, llevó a vivir con el a su joven y bella esposa, cuentan que ella coqueteaba con todos los marineros, un día Randolf salió de viaje a por provisiones  y a la vuelta se enteró de que  su esposa le había sido infiel con el capitán de un ferry de la zona, el Block Island, y  había huido con el, abrumado y deprimido, se cortó el cuello y cayó desde la azotea del faro muriendo,, y desde entonces, el fantasma de Ernie deambula errante y, de vez en cuando, el pálido espectro de un hombre alto y barbudo, vestido con un impermeable, es visto rondando la zona.

Una investigación realizada por Nuevo proyecto fantasma de Inglaterra tiene la teoría alternativa de que "Ernie” es en realidad el espíritu de un hombre que formaba parte del equipo de construcción del faro, se cayó desde el tejado y se mató; quien fuera es lo de menos, lo que es del todo cierto, es que todo el mundo cree que el fantasma atormentado de Ernie se pasea por el faro.

Los fareros que lo habitaban antes de automatizarse informaron de extraños sucesos paranormales, entre otros la desaparición de objetos como sábanas, de televisiones y radios que se conectaban y desconectaban solos, camas que se movían solas,   cajones que se organizaban y desorganizaban, olor intenso a pescado, herramientas que  misteriosamente desaparecen y reaparecen y ráfagas de aire frío que acompaña la sensación de que alguien estaba presente., … además también se dieron casos de barcos que fueron misteriosamente a la deriva aun estando bien amarrados y, en ocasiones, el cuerno de niebla comenzaba a alertar sin motivo, encendiéndose y apagándose solo… es difícil saber si todo esto es verdad o leyenda,  pero parece que si se ha detectado actividad inexplicable en el faro.

En el diario de la tripulación, en la última noche antes de que el sistema de luz automático se instalara,  un oficial de la Guardia Costera, escribió que el fantasma de Ernie le estaba atormentando, que era un infierno y que el prefería mirarlo de lejos.

En 1981 visitó el faro un psíquico, y fue a el quien revelo su nombre el fantasma, le dijo ser John Randolph, el se comprometió a dejar el faro, pero no cumplió su palabra.
Cuando llegó el siguiente guardián del faro los fenómenos se sucedían con gran fuerza. Pero los escépticos  no creían en él, cuenta la leyenda que unos pescadores se detuvieron en el faro a tomar café y presentaron sus dudas acerca del viejo Ernie, cuando salieron, encontraron su barco a la deriva, todos estaban de acuerdo en que no podía ser otro más que Ernie.

A finales de la década de 1990, un reportero de la televisión japonesa pasó una noche en el interior del faro para investigar la historia, y declaró que se escucharon durante toda la noche voces altas pero también ruidos y susurros, el hecho quedó registrado en un episodio de ABC Family 's Scariest lugares en la Tierra.

El faro de New London Ledge también fue investigado por los miembros de la Sociedad Paranormal del Atlántico (TAPS), en un episodio de la serie Ghost Hunters, tras la investigación, TAPS anunció que se detectaron algunos fenómenos inexplicables, como las zonas frías, pero concluyeron que no existe evidencia suficiente para afirmar la existencia de cualquier actividad paranormal.

                                                 **(Dibujo de marian tarazona y propiedad del blog)**

De todas formas, podrá demostrarse o no, pero es cierto que muchos han escuchado la melodía de Ernie… Un triste silbar acompañando a las olas y al viento…

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*



Los tana Toraja. Otra forma de honrar a los difuntos

Al pensar sobre el tema de celebraciones y ritos funerarios, quería hacerlo de una manera diferente a la habitual, y, como hay una y mil formas de honrar a los muertos, me dio por viajar y plasmar una de ellas.

Fue de esta manera como recalé en Indonesia, y mas concretamente en Sulawesi del sur (Célebes), allí donde habita la tribu Toraja, conocida por sus cementerios tallados en roca y su forma tan peculiar del tratamiento de la muerte.

Tana Toraja (tierra Toraja) está aislada totalmente, en ese lugar habitan varios pueblos de esta tribu, en un lugar paradisíaco, protegido por volcanes y montañas y rodeados de campos de arroz. Hay quien dice que los Toraja podrían provenir de alguna parte de la península de Indochina y que serian hermanos de los Dayak de la isla de Borneo, también que son descendientes de los Bataks de Sumatra, distante más de mil kilómetros. En lo que parece que todos se ponen de acuerdo es en que debieron de llegar de lejos, y en barco, por la forma curva que adoptan sus casas.  



Los Toraja viven obsesionados con la muerte, pero no de la misma forma trágica a la que nosotros estamos acostumbrados, todo lo contrario, la muerte (funeral) de uno de sus miembros, la convierten en una gozosa fiesta de la que participan todos los restantes componentes de la tribu. Es muy curioso, que, siendo la mayoría cristianos, sin embargo rindan homenaje a sus difuntos de la misma forma ancestral en que la llevaban a cabo sus antepasados, esta tradición se ha heredado y trasmitido de generación en generación, hay quien dice que desde tiempos prehistóricos.

Cuando un miembro de la tribu muere, la principal obsesión de la familia es recaudar la mayor cantidad posible de dinero para celebrar una suntuosa ceremonia, la mejor posible, para acompañar al muerto al lugar de su descanso definitivo. El cuerpo del fallecido se guarda en la casa familiar, al menos durante tres meses, y,  a veces, durante años, se les inyecta una mezcla de hierbas a modo de embalsamado, y “convive” entre los familiares, como si no hubiese fallecido, inclusive se le ofrece comida o café, se le saluda y están acompañándole en su habitación, es curioso que mientras está alojado en la casa, cuando se refieren a el nunca dicen el difunto, sino el enfermo, todo esto transcurre mientras se recauda el dinero suficiente para llevar a cabo la ceremonia del funeral, ya que cuantos mas asistentes acudan mas y mejor se le tributa homenaje al muerto, tal es así, que, incluso a los turistas, se les permite acudir a la ceremonia, con una única exigencia, acudir vestido de negro o rojo. 

En muy pocas ocasiones son enterrados en el suelo, casi la totalidad de las veces los enterramientos tienen lugar en las tumbas excavadas en las rocas de los acantilados, en esos huecos depositan el ataúd, pero, además de los huecos horadados en la roca, construyen una especie de balcones, donde colocan los “Tau tau”, que son efigies de madera que representan al difunto, antiguamente solo diferenciaban entre varón o hembra, pero últimamente contratan a maestros que tallan la madera para lograr un parecido lo mas fiel posible al muerto. Cuando el ataúd ha sido depositado en el hueco de la roca, se coloca su efigie, junto a las demás en el balcón, de esta manera se cree que el espíritu del fallecido puede seguir viendo a sus descendientes. (Como anécdota, decir que se ha dado el caso del robo de alguna de estas figurillas para venderlas a turistas). Pero no todos tienen derecho a una estatuilla, aquí se tiene muy en cuenta las clases, solo aquel en cuyo funeral hayan sido sacrificados al menos veinticuatro búfalos tienen derecho a estar en el balcón.

No siempre, ni todos los fallecidos, son colocados en los huecos de las rocas, a veces, por ejemplo en  Kesu Ke’te, se les colocan en ataúdes colgando del acantilado, estos ataúdes están bellamente decorados con motivos geométricos, pero con el tiempo, la madera se pudre, y los huesos quedan al aire, algunas veces los miembros de la tribu se las ingenian para colocar dentro de un mismo ataúd los huesos de varios componentes de una misma familia, lo que lógicamente hace que el peso produzca la rotura del mismo, así que en la parte inferior del cementerio se unen huesos y madera podrida en una amalgama difícil de definir.

También existe un ritual propio para los miembros fallecidos mas pequeños, los niños, éstos tienen su cementerio propio, y, cuando un bebe muere antes de comenzar con la dentición, la madre envuelve al infante en una tela y lo coloca dentro del árbol, en postura vertical, haciendo un agujero en el tronco, el agujero a continuación se cierra, y, como el árbol sigue creciendo creen que el niño ha sido absorbido por el árbol y que su alma viajará, a través del tronco, hacia el cielo.

Otro tema que caracteriza este rito funerario es el que he mencionado de pasada sobre los sacrificios de búfalos. Así, mientras en  las castas inferiores el funeral dura un día, y en la ceremonia sacrifican un numero pequeño de animales, en las castas intermedias, el funeral dura de uno a tres días, y se sacrifican de diez a catorce búfalos, y en las castas superiores, los funerales no duran menos de cinco a siete días, y el numero de animales sacrificado varia entre catorce y veinticuatro. Se cuenta, que antiguamente, en algunas ceremonias funerarias se llegaron a matar hasta doscientos cincuenta animales, aunque ahora el tema esta regularizado y no se deja sacrificar a mas de cuarenta.

El sacrificio de las reses también tiene sus peculiaridades, comienza con acercar el animal a casa del difunto, allí se le corta la yugular, el animal se defiende, mueve la cabeza a uno y otro lado, hasta que la pierde, salpica todo de sangre, intenta huir, a veces lo intenta sin cabeza, con la imagen dantesca que ello lleva consigo, cuando el búfalo cae muerto, le llega el turno al siguiente. Los cuernos del animal muerto se van colocando en la puerta de la casa del muerto, uno a uno, hasta que sacrifican a la totalidad.

Aquí no se repara en gastos, cuanto mas se gaste más contentos estarán los dioses, ya que hay que tener en cuenta que el alma del animal viaja junto al fallecido.
Resulta lógico pensar que para esta tribu los búfalos son la principal riqueza y moneda de cambio, las transacciones que realizan las hacen en búfalos, aunque también entre ellos hay diferencias, hay animales negros, que vendrían a costar unos tres mil euros y el blanco o manchado que podría alcanzar los diez mil, para hacernos una idea, una casa puede costar entre diez y quince búfalos.

Lo más importante que un Toraja hará en su vida es esto, seguir estas tradiciones. 

En resumen, los Torajas viven para enterrar a sus muertos.

© marian tarazona
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*Las imágenes han sido obtenidas de la red*


Chittagong. Un cementerio de barcos

Hoy no voy a tratar de ningún barco naufragado, ni de ninguna tragedia marítima, tampoco voy a hablar de un cementerio al uso, hoy voy a ir mas allá, cuando un barco naufraga o desaparece ya sabemos a donde va a parar, al fondo del mar, o se va destruyendo poco a poco en el, pero en esta ocasión voy a hablar de todos aquello barcos a los que les ha llegado la hora de desaparecer, cuando ya no sirven para nada a donde los llevan?, pues bien, buscando he encontrado la respuesta y me he encontrado con un lugar sobrecogedor a donde van a morir los barcos cuando nadie los quiere, UN CEMENTERIO DE BARCOS… estoy hablando de Chittagong, en la India, en Bangladesh.

Con una población de ciento cuarenta y cuatro millones de personas y un territorio de 144.00 km2, Chittagong es una ciudad ubicada en la parte oriental del país asiático, cerca de la frontera con Birmania, en su costa se encuentra el puerto, el más importante del país y clave en las exportaciones de Bangladesh al exterior. 

En este enclave se encuentra una industria que se dedica  al desmantelamiento de grandes barcos. a lo largo del año cientos de grandes barcos, entre los cuales principalmente se encuentran petroleros, buscan un lugar donde poder ser desguazados; por lo general los países que tienen este tipo de industria metalúrgica tienen un denominador en común, la pobreza, de hecho la industria que se dedica a ello se trasladó de los países industrializados hacia el sur de Asia, donde la mano de obra es más barata y las leyes de protección del medio ambiente son más liberales.


Parece ser que todo comenzó en 1964, cuando una tormenta arrastró un carguero a estas playas y los habitantes del lugar lo desmantelaron; desde entonces y hasta hoy, las llamadas "acerías" en Chittagong se han extendido a lo largo de 10 Km. de playa y agua poco profunda, en ellas se introducen los barcos para, tras desmontar lo que aún sea de alguna utilidad, (se llegan a pagar hasta 25000 $ por una hélice de un gran buque) se cortan en pedazos.

En este lugar puede llegar a producirse hasta el 80% del acero que el país demanda, y todo ello aun utilizando medios de lo más rudimentarios, pero de una u otra forma emplea a cerca de cien mil personas. 

La técnica es simple: cuando sube la marea, los barcos navegan a toda máquina hacia tierra firme para embarrancar en la orilla. El lugar donde se encuentra cuenta con unas condiciones geográficas excepcionales, lo que hace que haya una gran diferencia entre las mareas alta y baja. 

Esta circunstancia es aprovechada para que los barcos lleguen hasta cerca de la orilla cuando la marea esté alta y se queden encallados cuando la marea baja, por lo que no es necesaria ningún tipo de instalación humana adicional.

Entonces los trabajadores se encargan de inmediato de agujerear el casco para dar comienzo a la destrucción. Aunque el proceso de desmantelamiento de un gran buque puede llevar de seis a ocho meses, en estas playas se ven constantemente alrededor de 20 barcos embarrancados, cuando uno desaparece enseguida llega otro que ocupa su lugar.

De las condiciones de trabajo nos podemos hacer una idea: caídas, llamaradas, cortes..., no olvidemos que este trabajo lo realizan  con la única ayuda de sus propias manos y modestos instrumentos), la realidad es que los desguazadores exponen su vida de forma  irracional con tal de tener algo que llevarse a la boca, por ello trabajan hasta 14 horas diarias y por un salario de apenas un dólar por jornada, pero sin lugar a dudas lo peor de este infravalorado trabajo es la presencia del amianto, utilizado como aislante en los barcos construidos antes de los años 70, los trabajadores lo manipulan, lo secan, lo cortan y lo venden en los mercados sin protección alguna, la exposición a las fibras de amianto es gravemente cancerígena, especialmente por la inhalación de las partículas que desprende.

Una vez que el buque ha sido reducido y no quedan más que pequeños fragmentos enterrados en el lodo, desde el amanecer hasta la noche, mujeres y niños de la zona barren la playa buscando estos pequeños pedazos de metal, que venden a los mercaderes de Chittagong.
Sin embargo, en este país no hay muchas opciones para la gente con menos recursos, por una parte esta la mendicidad, y por otra este tipo de trabajos infrahumanos, que al menos les garantiza un plato al final del día.

Bangla Desh es un espantoso ejemplo de la explotación humana por las mortales y degradantes condiciones de trabajo a las que son sometidos los trabajadores, aunque existe un movimiento para mejorar las condiciones laborales, pero difícilmente se podrá alcanzar un mínimo de seguridad. Chittagong es el mayor puerto de Bangladesh y el 50% de los grandes barcos del mundo se seguirán desguazando aquí.

Con los ingresos económicos que genera esta industria, ¿no podrían los empresarios facilitar unas medidas de protección dignas a estas personas?, ¿Un seguro medico que pueda garantizar una salud menos precaria?  Y ¿Unas condiciones laborales menos esclavizantes? Pues lamentablemente lo de siempre…

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*



NOTA: Casi todas imágenes que acompañan a este artículo han ganado premios de fotografía por la espectacularidad y por la denuncia social que representan. Sencillamente: NO HAY PALABRAS.

El ballenero Essex. Un caso de canibalismo.

La historia del Essex es tan escalofriante que parece sacada de la literatura. Tanto es así, que de hecho se encuentra narrada en ella. Fue Herman Melville, que se encontraba muy cerca del lugar donde ocurrieron los hechos, y leyó el relato. Quedó tan estremecido que decidió escribir Moby Dick basado en él.

El Essex era un barco construido y botado en 1799. Era relativamente pequeño pero había resultado muy bueno. Era viejo, pero había sido remodelado recientemente.  Estaba equipado con tres balleneras. Media 27 metros de eslora y pesaba 238 toneladas.
Los hechos que voy a narrar  ocurrieron en 1819. 
En ese momento la tripulación estaba compuesta por veintiuna personas:

El capitán George Polard Jr, que contaba con 28 años y era su primer viaje al mando de un ballenero. 
El arponero y primer oficial Owen Chase. 
El segundo oficial Mathew Joy.
Tres arponeros (uno para cada ballenera de cada oficial).
Y trece marineros, de esos trece, siete eran negros. 
El capitán eligió, para ir con el, a cinco hombres de la localidad, los mas jóvenes, incluido su primo Owen Coffin, y el camarero negro, Bond. 

El primer oficial, Chase, se quedó con dos paisanos, el grumete Nickerson, dos hombres blancos forasteros y otro afroamericano. 

El segundo oficial, Joy, que viajaba enfermo, se las tuvo que arreglar con cuatro hombres negros y dos blancos forasteros.

Durante aquel mes de julio los habitantes de  Nantucket llebaban inquietos muchos dias, ya que se estaban sucediendo una serie de hechos extraños. 
Cada noche aparecía en el cielo un cometa lo que para ellos era presagio de algo paranormal.
Los periódicos informaban de que había sido vista una extraña serpiente marina.
Incluso a principios de agosto había caído sobre la ciudad una enorme nube de langostas que había acabado con todos los cultivos de la localidad.
El barco zarpó el 12 de agosto, y tan solo dos días después ya había derribado por una tormenta que se presento sin avisar, lograron enderezarlo, pero la tripulación tomo este hecho como un signo de mal presagio, Owen Chase, les rogó que siguieran adelante, y así lo hicieron,  aunque a regañadientes.

Llegaron a Cabo de Hornos sin ninguna novedad reseñable, pero estuvieron cinco semanas navegando en unas aguas traicioneras, sin embargo al llegar al Pacifico tuvieron un placentero viaje, sin ningún tipo de incidentes.

Pero el 16 de noviembre  se toparon con una ballena que golpeó la nave y la dejó destrozada, si bien no hirió a ningún tripulante, sin embargo el Essex quedó inutilizable y tuvieron que hacer uso de los botes.

Para organizar la supervivencia, la equipación se repartió entre los tres botes balleneros, racionaron el alimento y el agua y lo repartieron a razón de 170 gramos de bizcocho (una especie de galleta que sirve de alimento en el mar) y un litro y medio de agua por persona y día, calculando que lo repartido les daría de si para dos meses, lógicamente era insuficiente, además la mayoría de ellos mascaban tabaco, lo que hacia presagiar que padecerían el síndrome de abstinencia.

Tras llevar recorridos mil quinientas millas náuticas y un mes dentro de los botes, divisaron una isla y la rodearon observando que había pesca abundante, y aves, y, después de rastrearla dieron con una roca de la que manaba agua, creyeron que se trataba de Ducie Island, se instalaron en ella y se hartaron de comer y beber, pero llego un momento en que fueron conscientes de que tanto comida como bebida se acababan y pensaron en salir de nuevo al mar,  en la isla se quedaron tres hombres, William Wright, Weeks y Seth Thomas  Chapple, los diecisiete hombres restantes abandonaron la isla el 26 de diciembre, zarpando hacia el sur, para huir  del canibalismo que se practicaba en la Polinesia.

En ese mismo momento ya tenían mermadas las provisiones y empiezan a notarse los primeros síntomas de inanición y deshidratación, además, el exceso de sodio les producía sincopes, debilitamiento, forúnculos, diarreas y edemas, todo esto hace que el comportamiento de los marineros se vuelva agresivo, se bebían su propia orina, incluso llegaban a robar el alimento de sus compañeros, además tampoco tenían tabaco.
Poco a poco, y estando tan débiles, comienzan a morir. 

El 8 de enero muere el primer hombre, Joy, Chase siempre mantuvo que era un hombre enfermo, al día siguiente, tal y como mandan las leyes del mar, su cuerpo fue amortajado con sus propias ropas y arrojado al mar.

Tres semanas mas tarde, y tras una larga y terrible agonía muere Isaac Cole, pero, en lugar de lanzar su cuerpo al mar, Chase pensó y así lo propuso al resto, utilizar el cuerpo para servir de alimento a los demás. Lawrence y Nickerson aceptaron sin titubear, pues apenas tenia comida. Pudieron alimentarse durante una semana.

Esto ocurría en el primer bote que se había separado de los otros dos tras una tormenta que habían padecido al poco de salir de la isla.

El 14 de enero el barco de  Hendrick se quedaba sin suministros, y el 21 lo hacia el de Pollard. En este último bote, el 20 de enero, murió Lawson Thomas, y, casualmente, tomaron la misma decisión que Chase.

Pero lo peor estaba por llegar, el 23 de ese mismo mes murió Charles Shorter, el 27 Isiah Shepard. Todos fueron comidos por sus compañeros.

A finales de enero las dos balleneras que viajaban juntas se separaron del bote en el que viajaban Hendricks, West y Bond.  Nunca se supo nada de ellos, se presume que murieron.

En el colmo de la desesperación, en el bote de Pollard se había acabado la comida, y para no tener que esperar la lenta agonía de ningún marinero se propone echar a suertes a quien matar para comérselo. 
Se propone un sorteo, a lo que Pollard se niega rotundamente. Pero al final tuvo que acceder, con tan mala suerte que el tocó morir a su primo y a Charles Ramsdell le tocó en suerte acabar con su vida.

El 11 de febrero todavía murió otro hombre, Brasilla Ray.

El 23 de febrero de 1821 el ballenero Dupin rescato a Pollard y Ramsdell, únicos supervivientes del bote, que se mantenían royendo los huesos de Owen.

El 5 de abril fueron rescatados los hombres que se habían quedado en la isla.


Así termino este horrible viaje, con 12 supervivientes, entre ellos el grumete Nickerson, que contaba con 15 años en el momento de embarcarse, y también el primer oficial oficial Owen Chase, quien terminó demente. Se cuenta que encontraron una despensa de su casa llena de comida.

Estos dos escribieron sendos relatos de la terrorífica aventura que les había tocado vivir, y que fueron la base de la celebre Moby Dick. 

George Pollard volvió a capitanear un ballenero que naufragó en 1823, volvió a  Nantucket ya destrozado moralmente  y trabajó 45 años como vigilante nocturno.
Benjamin Lawrence llegó a capitán, pero terminó siendo granjero y murió con 80 años.
 Charles Ramsdell también llego a capitán, y después se retiró.
 Thomas Nickerson se convirtió, asimismo, en capitán, pero posteriormente se retiró y regentó una casa de  huéspedes (en la que se hospedó Helman Melville  y se enteró de la historia). 
William Wright se ahogó durante un huracán. Thomas Chapple se hizo misionero y murió de peste en Timor.

Lo que llama la atención de la historia es que la mayor parte de los hombres que primero murieron eran negros.

© marian tarazona
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