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jueves, 24 de julio de 2014

El ballenero Essex. Un caso de canibalismo.

La historia del Essex es tan escalofriante que parece sacada de la literatura. Tanto es así, que de hecho se encuentra narrada en ella. Fue Herman Melville, que se encontraba muy cerca del lugar donde ocurrieron los hechos, y leyó el relato. Quedó tan estremecido que decidió escribir Moby Dick basado en él.

El Essex era un barco construido y botado en 1799. Era relativamente pequeño pero había resultado muy bueno. Era viejo, pero había sido remodelado recientemente.  Estaba equipado con tres balleneras. Media 27 metros de eslora y pesaba 238 toneladas.
Los hechos que voy a narrar  ocurrieron en 1819. 
En ese momento la tripulación estaba compuesta por veintiuna personas:

El capitán George Polard Jr, que contaba con 28 años y era su primer viaje al mando de un ballenero. 
El arponero y primer oficial Owen Chase. 
El segundo oficial Mathew Joy.
Tres arponeros (uno para cada ballenera de cada oficial).
Y trece marineros, de esos trece, siete eran negros. 
El capitán eligió, para ir con el, a cinco hombres de la localidad, los mas jóvenes, incluido su primo Owen Coffin, y el camarero negro, Bond. 

El primer oficial, Chase, se quedó con dos paisanos, el grumete Nickerson, dos hombres blancos forasteros y otro afroamericano. 

El segundo oficial, Joy, que viajaba enfermo, se las tuvo que arreglar con cuatro hombres negros y dos blancos forasteros.

Durante aquel mes de julio los habitantes de  Nantucket llebaban inquietos muchos dias, ya que se estaban sucediendo una serie de hechos extraños. 
Cada noche aparecía en el cielo un cometa lo que para ellos era presagio de algo paranormal.
Los periódicos informaban de que había sido vista una extraña serpiente marina.
Incluso a principios de agosto había caído sobre la ciudad una enorme nube de langostas que había acabado con todos los cultivos de la localidad.
El barco zarpó el 12 de agosto, y tan solo dos días después ya había derribado por una tormenta que se presento sin avisar, lograron enderezarlo, pero la tripulación tomo este hecho como un signo de mal presagio, Owen Chase, les rogó que siguieran adelante, y así lo hicieron,  aunque a regañadientes.

Llegaron a Cabo de Hornos sin ninguna novedad reseñable, pero estuvieron cinco semanas navegando en unas aguas traicioneras, sin embargo al llegar al Pacifico tuvieron un placentero viaje, sin ningún tipo de incidentes.

Pero el 16 de noviembre  se toparon con una ballena que golpeó la nave y la dejó destrozada, si bien no hirió a ningún tripulante, sin embargo el Essex quedó inutilizable y tuvieron que hacer uso de los botes.

Para organizar la supervivencia, la equipación se repartió entre los tres botes balleneros, racionaron el alimento y el agua y lo repartieron a razón de 170 gramos de bizcocho (una especie de galleta que sirve de alimento en el mar) y un litro y medio de agua por persona y día, calculando que lo repartido les daría de si para dos meses, lógicamente era insuficiente, además la mayoría de ellos mascaban tabaco, lo que hacia presagiar que padecerían el síndrome de abstinencia.

Tras llevar recorridos mil quinientas millas náuticas y un mes dentro de los botes, divisaron una isla y la rodearon observando que había pesca abundante, y aves, y, después de rastrearla dieron con una roca de la que manaba agua, creyeron que se trataba de Ducie Island, se instalaron en ella y se hartaron de comer y beber, pero llego un momento en que fueron conscientes de que tanto comida como bebida se acababan y pensaron en salir de nuevo al mar,  en la isla se quedaron tres hombres, William Wright, Weeks y Seth Thomas  Chapple, los diecisiete hombres restantes abandonaron la isla el 26 de diciembre, zarpando hacia el sur, para huir  del canibalismo que se practicaba en la Polinesia.

En ese mismo momento ya tenían mermadas las provisiones y empiezan a notarse los primeros síntomas de inanición y deshidratación, además, el exceso de sodio les producía sincopes, debilitamiento, forúnculos, diarreas y edemas, todo esto hace que el comportamiento de los marineros se vuelva agresivo, se bebían su propia orina, incluso llegaban a robar el alimento de sus compañeros, además tampoco tenían tabaco.
Poco a poco, y estando tan débiles, comienzan a morir. 

El 8 de enero muere el primer hombre, Joy, Chase siempre mantuvo que era un hombre enfermo, al día siguiente, tal y como mandan las leyes del mar, su cuerpo fue amortajado con sus propias ropas y arrojado al mar.

Tres semanas mas tarde, y tras una larga y terrible agonía muere Isaac Cole, pero, en lugar de lanzar su cuerpo al mar, Chase pensó y así lo propuso al resto, utilizar el cuerpo para servir de alimento a los demás. Lawrence y Nickerson aceptaron sin titubear, pues apenas tenia comida. Pudieron alimentarse durante una semana.

Esto ocurría en el primer bote que se había separado de los otros dos tras una tormenta que habían padecido al poco de salir de la isla.

El 14 de enero el barco de  Hendrick se quedaba sin suministros, y el 21 lo hacia el de Pollard. En este último bote, el 20 de enero, murió Lawson Thomas, y, casualmente, tomaron la misma decisión que Chase.

Pero lo peor estaba por llegar, el 23 de ese mismo mes murió Charles Shorter, el 27 Isiah Shepard. Todos fueron comidos por sus compañeros.

A finales de enero las dos balleneras que viajaban juntas se separaron del bote en el que viajaban Hendricks, West y Bond.  Nunca se supo nada de ellos, se presume que murieron.

En el colmo de la desesperación, en el bote de Pollard se había acabado la comida, y para no tener que esperar la lenta agonía de ningún marinero se propone echar a suertes a quien matar para comérselo. 
Se propone un sorteo, a lo que Pollard se niega rotundamente. Pero al final tuvo que acceder, con tan mala suerte que el tocó morir a su primo y a Charles Ramsdell le tocó en suerte acabar con su vida.

El 11 de febrero todavía murió otro hombre, Brasilla Ray.

El 23 de febrero de 1821 el ballenero Dupin rescato a Pollard y Ramsdell, únicos supervivientes del bote, que se mantenían royendo los huesos de Owen.

El 5 de abril fueron rescatados los hombres que se habían quedado en la isla.


Así termino este horrible viaje, con 12 supervivientes, entre ellos el grumete Nickerson, que contaba con 15 años en el momento de embarcarse, y también el primer oficial oficial Owen Chase, quien terminó demente. Se cuenta que encontraron una despensa de su casa llena de comida.

Estos dos escribieron sendos relatos de la terrorífica aventura que les había tocado vivir, y que fueron la base de la celebre Moby Dick. 

George Pollard volvió a capitanear un ballenero que naufragó en 1823, volvió a  Nantucket ya destrozado moralmente  y trabajó 45 años como vigilante nocturno.
Benjamin Lawrence llegó a capitán, pero terminó siendo granjero y murió con 80 años.
 Charles Ramsdell también llego a capitán, y después se retiró.
 Thomas Nickerson se convirtió, asimismo, en capitán, pero posteriormente se retiró y regentó una casa de  huéspedes (en la que se hospedó Helman Melville  y se enteró de la historia). 
William Wright se ahogó durante un huracán. Thomas Chapple se hizo misionero y murió de peste en Timor.

Lo que llama la atención de la historia es que la mayor parte de los hombres que primero murieron eran negros.

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*

2 comentarios:

  1. Buen relato, en horabuena, ya se iba echando en falta algo de salitre....

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    1. A pesar de permanecer en los montes, todavía queda sal en mis preferencias.

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