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miércoles, 28 de enero de 2015

Naufragio del Andrea Gail. “La tormenta perfecta”

Viendo de nuevo hace unos días la película “La tormenta perfecta” me vino a la mente que, dicha película, y antes el libro, recrean el naufragio del buque Andrea Gail.

Me puse a buscar información sobre el, y, si he he de ser sincera, me costó bastante, ya que la mayoría de lo que hay escrito trata exclusivamente de la película, y muy poco del barco y de lo que le ocurrió aquel fatídico día de 1991 y posteriores, aquel ultimo día que se supo de él fue al día siguiente de mi cumpleaños, además justo un mes después de nacer mi hija, que casualmente se llama Andrea. Por si fuera poco esta película me la recomendó encarecidamente un buen amigo, marinero por mas señas….

Demasiadas coincidencias como para no interesarme por el tema.


Tanto el libro como la película parten de supuestos, ya que nadie sabe, a ciencia cierta, qué pensó el capitán Tyne al observar cómo su bote, de 20 metros, era zarandeado por olas de 40.

¿Realmente lucharon los hombres como héroes hasta el final?

¿Asumieron con entereza la hora de la muerte?

Estos interrogantes jamás tendrán respuesta y quizás ahí radique el encanto del Andrea Gail: una historia real con matices de leyenda.

El 30 de octubre la costa del Atlántico fue salvajemente sacudida por olas de 39 metros y vientos de 190 kilómetros por hora, vientos que arrasaron edificios y avenidas y dejaron el puerto pesquero en ruinas.

Ese día los remanentes del huracán Grace se aliaron con una descarga ártica fría de altas presiones que venía del norte y con un frente procedente de los Grandes Lagos.

El resultado: la peor tormenta de la que se tenga registro en la historia del siglo XX.

La repentina formación del fenómeno atmosférico no permitió que los meteorólogos dieran aviso sobre la desgracia que se avecinaba, y los barcos pesqueros, que se hallaban en alta mar, no tuvieron tiempo suficiente para escapar de las garras del vendaval.

Ese fue el destino del Andrea Gail.


El bote había zarpado de Gloucester el 20 de septiembre, con seis hombres a bordo, rumbo a los grandes bancos en el extremo de Terranova, Canadá, con el ánimo de capturar peces espada.

Después de atrapar 18.144 kilos de pescado, (el mayor cargamento en muchos meses), la tripulación, comandada por el capitán William Tyne, estaba deseosa por regresar a tierra y vender su cotizado producto a un buen precio.

Para entonces, el cielo amenazaba fuertes lluvias, pero aun así decidieron aventurarse y navegar hacia la costa.

Las horas de agonía en su lucha contra los elementos siguen siendo un misterio. Nunca hubo señales de emergencia ni se reportó ningún daño técnico que comprometiera la navegación del barco.

Durante más de una semana los cuerpos de rescate de la guardia costera de Estados Unidos y Canadá buscaron infructuosamente al Andrea Gail y lo único que hallaron fué un transmisor de emergencia apagado y un tanque de propano.

El 8 de noviembre se suspendieron los operativos con una concluyente y dolorosa afirmación: los seis hombres habían perecido en el mar, en la misma tumba en donde yacen más de 1.000 marineros desde 1900, una zona conocida como el cementerio del Atlántico.



CRONOLOGÍA DE LA TRAGEDIA:

-El 20 de Septiembre de 1991, el buque llevó a cabo su singladura final, saliendo del puerto de Gloucester  en ruta a la zona de Grand Banks. 

Tras unas pobres capturas en aquella zona el Capitan Billy Tyne decidió  probar fortuna cerca de Flemish Cap.

-El 26 de Octubre, el Andrea Gail terminó de faenar y comenzó su viaje de regreso.

-El 28 de Octubre se recibió la última transmisión por radio realizada por el Andrea Gail, fue cerca de las 6.00 P.M..
El Capitán informaba en ella de sus coordenadas: 44º Norte, 56.4 Oeste, a unas 180 millas (330 Km.) al noreste de Sable Island. 
Indicaba también en su mensaje un terrible estado de la mar, con olas de hasta 30 pies (9 metros) y rachas huracanadas de vientos de 80 nudos (148 Km./hora).

Sus últimas palabras fueron: "She's comin' on boys, and she's comin' on strong!" , “Ahí viene muchachos, y viene con fuerza”

La tormenta llegó a formar olas de más de 100 pies. Estas cortinas de agua se tragaron al Andrea Gail y a sus seis tripulantes en algún punto cerca de Sable Island.

-El 30 de Octubre es confirmada oficialmente la desaparición  del Andrea Gail.

Se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva, combinando unidades aeronavales. Participaron en ella el Ala 106 de Rescate de la Guardia Nacional Aérea de New York, la Guardia Costera Estadounidense y la Guardia Costera Canadiense.

La zona a batir ocupaba sobre el mapa 116.000 millas náuticas cuadradas. (400.00 km²).

-El 8 de Noviembre fue localizada una radio-baliza de emergencia junto a la costa de Sable Island. La Guardia costera Canadiense fue quien realizó el hallazgo e indicó que dicho dispositivo electrónico no había sido conectado correctamente por lo que no había funcionado.

El barco y su sus tripulantes nunca fueron localizados.

Unos pocos barriles, un tanque de combustible, el dispositivo radio-baliza, una balsa inflable y algunos flotadores fueron los únicos restos aparecidos de este naufragio.

-El 11 de noviembre se suspendieron todas las tareas de búsqueda




PELÍCULA Y NOVELA      

La historia del Andrea Gail inspiró a Sebastian Junger en su novela "La Tormenta perfecta" editada en 1997, y  llevada a la pantalla en 2000 con el mismo nombre por la Warner Brothers.

Para la realización del film  se utilizó el barco gemelo del Andrea Gail, el  "Lady Grace”

CARACTERÍSTICAS DEL ANDREA GAIL

Nombre original: Miss Penny
Nombre definitivo: Andrea Gail
Sus buques hermanos eran: Lady Gracia y Hannah Boden.
Puerto de Registro: Gloucester, Massachusetts
Constructor:  Astilleros de la ciudad de Panamá, Florida
Terminado: 1978
Base de operaciones: Marblehead, Massachusetts, aunque sus singladuras comenzaban casi siempre en Gloucester, donde descargaba sus capturas y se abastecía de fuel y provisiones para la siguiente salida.
Tipo: Buque pesquero de altura, palangrero dedicado a la pesca de peces espada
Tonelaje: 93 toneladas
Longitud (Eslora): 72 pies (22 m)
Velocidad: 15 nudos
Fuera de servicio: 28 de Octubre de 1991
Estado: Perdido en el mar

DESAPARECIDOS

El capitán Billy Tyne, Robert "Bobby" Shatford, Dale "Murph" Murphy, David "Sully" Sullivan, Michael "Bugsy" Moran, Alfred Pierre


© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*

viernes, 16 de enero de 2015

El parque de los desvelados

"Quería hacer de su vida un homenaje a la muerte, y encontró cómo la muerte le homenajeó de la manera, que seguramente él, había esperado, incluso deseado."

En Estella, en un lugar conocido como el término de san Lorenzo. Rodeado de terrenos plagados de vida, de huertas, de productos regalados por la tierra, existe un parque llamado de los desvelados, también conocido como las calaveras.


(Debido a su fuerza visual, se hace necesaria la inclusión de mucho material gráfico)

 Un parque dedicado a la muerte

Un 24 de diciembre de 1927 nació en Melilla  Luis García Vidal, el artífice de “El parque de los desvelados”.

Cuando tenía catorce años sintió la llamada de la escultura y fué a vivir a Madrid, poniéndose bajo el amparo de Mariano Benlliure i Gil.

Años mas tarde, y como gran bohemio que era, marchó a Paris, y fue allí donde conoció a la que mas tarde seria su esposa, una muchacha de Estella.

Y fue en Estella donde comenzó a construir el parque de las calaveras en 1971, ya que en dicho año se instalaron en dicha ciudad. En ella habitó 37 años.

Durante los siguientes años Luis alternaba los veranos en Paris, donde se dedicaba a hacer retratos, mientras que  los inviernos los pasaba en Estella, trabajando en su parque.

Aunque los últimos años de su vida venia a Estella él solo, mientras la familia permanecía en Paris.

Comienza a construir varias esculturas, calaveras de gran tamaño, hechas con  palos de un arbusto típico de Estella, llamado Zumaque, y “cosidas” con malla conejera y malla mosquitera, después las pinta con cal.


Una de las tradiciones mas inculcadas en la cultura de nuestro país, es la del culto a la muerte, el respeto que se les tiene a los difuntos.

Sin embargo la muerte es un tema tabú, un tema del que procura apartarse a los niños, como si fuera algo que no va con ellos. Como si no hablar de la muerte fuera el pasaporte que nos lleva a la inmortalidad.

La muerte es lo único que sabemos que nos va a acaecer a todos, no sabemos al nacer como seremos, que estudiaremos, como se desarrollará nuestra vida, sin embargo, todos sabemos que vamos a morir, aunque queramos quitarlo de la cabeza, como si olvidarnos de su existencia nos hiciera vivir mas.
Y precisamente era esto lo que Luís García Vidal quería mostrar con su original parque.

 
De ahí el nombre de “Parque de los desvelados”. 

Él mismo comentaba: “Son calaveras desveladas, se están levantando de la tierra, se están despertando”.

Con ello quería demostrar que las calaveras deben de estar desveladas, deben mostrarse para mostrar la realidad, para enseñar que la vida lleva irremediablemente a la muerte.

Y así, con este parque, encontró la manera de anticiparse a ella: quiso que la muerte se viera, por eso quiso hacerla muy grande, por eso sus esculturas eran enormes.

En sus mejores años, cuando se dedicaba plenamente a ellas, tenía construidos verdaderos colosos. Alguna llegó a medir tres metros de altura.

Nada mas entrar al parque, a la izquierda, encontramos una gran calavera tumbada. En el interior de ésta, precisamente, él quería que se le depositase cuando muriera. Decía que quería ser como los faraones, y, que a su muerte se le dejase alli.

Como curiosidad, decir, que ésta calavera está erigida en homenaje a su hermano que murió de cáncer.

Al principio había muchas mas calaveras que las que se pueden contemplar ahora.

Algunas con los brazos en alto, una tapada por la maleza, incrustada en la piedra, que miraba aterrada al cielo y tenia una perfecta dentadura, un esqueleto tumbado al que no le faltaban incluso los dedos.

  
Cada año comenzaba una obra nueva, pero tenía que remodelar las anteriores, por que se iban deteriorando con las inclemencias del tiempo, pero también por el abandono de un ayuntamiento que no le comprendió y por la desidia y las gamberradas de muchos jóvenes que incluso pasaban por encima de ellas con sus motos.

Contaba con tristeza como incluso un pastor metía las ovejas en el parque y otro soltaba sus caballos, sin tener en cuenta que la propiedad era de Luis.

También se quejaba de que le robaban una cajeta que tenia para donativos para comprar las mallas y la cal, ni eso le respetaban. Cierto que el terreno siempre está abierto, aunque sea una finca particular. Ese es el motivo por el que el ayuntamiento no quería saber nada del lugar, pero a Luis García no le importaba que la gente pasase, incluso se hiciera fotos.

Luis García Vidal estaba obsesionado con la muerte. No solo realizó las construcciones de las calaveras, sino que mas adelante empezó a llenar el parque con más objetos.
Comenzó con una serie de coches que habían sufrido accidentes.



En uno de ellos, subido en una plataforma, puede leerse: «A la muerte le gustan los coches».









Mas allá, debajo de una pequeña loma, encontramos dos coches destrozados, en éste colocó irónicamente el cartel que dice: «No solamente causa el alcohol los accidentes en la carretera; también cuando se conduce con la izquierda, y con la derecha le toca los muslos a la amiga».






Otra de las cosas que llama la atención es  una silleta de niño destrozada, al lado de la cual, un cartel reza: «Cuando sea mayor seré futbolista, si el destino quiere». Aunque el propio Luis comentó que quería cambiar la frase por: “Mi hijo será futbolista, si el destino quiere”.




Al final de esos años, Luis García todavía tenía en proyecto aumentar el parque con más objetos, con más alegorías a la muerte.

También se le pasaban por la cabeza los accidentes de avión, así, que por ello  comentaba, que quería construir un avión enorme, estrellado y lleno de calaveras, tenia en mente llamarle “Air Cementerio” o “Air osario”.

Pero todo se quedó en un proyecto…

Un 26 de junio de 2008, apareció en el diario de Navarra una noticia luctuosa. En ella se desvelaba si el cadáver que el fin de semana anterior había aparecido en el río Ega, a su paso por el paseo de los Llanos de Estella, correspondía al escultor estellés, que entonces contaba con 81 años de edad.

Se desprendía de los datos que el cadáver podría llevar un mes en el agua, dado el avanzado estado de descomposición.

En principio se barajó que el cuerpo correspondía a un varón de entre 60 y 80 años.

La familia había denunciado su desaparición tres meses antes, y accedía a someterse a las correspondientes pruebas de ADN.

También comentaba la noticia que, en las cuentas bancarias de Luis García Vidal, no se habían producido movimientos desde su desaparición.
Así terminó la vida de Luis García Vidal, el escultor del “Parque de los desvelados”.

Quiero creer que fué feliz a lo largo de su existencia, y que murió de una manera acorde a la forma que había tenido de vivir sus 81 años.

No conozco a nadie que, siendo de Estella, o vinculado a ella, no haya visitado “Las Calaveras” al menos una vez en su vida.



Quizá fuese un incomprendido para las instituciones, pero para los habitantes de Estella  fue un vecino querido y admirado.

Siempre quedará en mi recuerdo su amabilidad, su arte y su forma de ver la vida a través de la muerte.


© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*