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sábado, 31 de octubre de 2015

Halloween. La noche de difuntos

… “La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.
Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.
Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche”… (G. A. Bécquer, de “El monte de las ánimas”).
No, no voy a escribir sobre Halloween, en España poseemos nuestras propias tradiciones para la noche de difuntos, desde mucho antes de que América existiera como nación. Si, lo habéis adivinado, voy a hablar de ellas.

Cuando llegan estas fechas todo el mundo parece recordar solo las calabazas anaranjadas que nos ha vendido Hollywood. Pero aquí, en nuestra tierra, de siempre hemos utilizado las calabazas (incluso nabos) con una vela dentro a modo de linterna, lo mismo que la linterna de Jack.

El origen de esta celebración viene de muy antiguo, ya los celtas celebraban el Samhain, que era el final del tiempo de cosechas y el paso al año nuevo, que comenzaba con la estación oscura. Pero además de representar el tránsito de una estación a otra también es la noche en la que se abre el otro mundo.

En esta fiesta se unía el mundo de los vivos con el de los muertos,  por ese motivo se utilizaba la luz, para iluminar a las almas en su camino y que no quedaran atrapadas en el lugar que no les corresponde.

En España se sabe que ya se tallaban calabazas con forma de cara e iluminadas, haciendo referencia a los difuntos, aunque también existen referencias a su utilización entre octubre y noviembre. Los ejemplos de celebración son numerosísimos, pero, a modo de ejemplo, dejo un puñado de ellos:

***Galicia, en algunos lugares en vez de calabazas ahuecadas lo hacían con los cráneos de sus enemigos, siguiendo así los ritos celtas.

En todo Galicia poseen una celebración tradicional con un fuerte simbolismo de fiesta dedicada a nuestros difuntos, se trata de “Os magostos”, que coincide con el mes de los santos. Es la época en que se empiezan a abrir los magostos (castañas) y a caer al suelo.

Como en otros lugares, esta fiesta va desde el 1 de noviembre (todos los santos hasta el 11 del mismo mes (san Martiño), pero también se celebra unos días antes o después de estas fechas.

Es común tiznarse la cara con los restos de la hoguera, esto tiene una base en la festividad céltica del Samhaín, Alexander Carmichael ya hablaba de la celebración de dicha fiesta y su celebración en Escocia durante el siglo XIX y afirmaba que, en la víspera de esta fecha se encendían hogueras en los claros del bosque para celebrar una reunión festiva, y se volvía con la cara tiznada, con ello trataban de adquirir una apariencia fantasmal con el objeto de asustar a los demás vecinos cuando volvían, entrada la noche, a las aldeas. También en los magostos se saltaban las hogueras para purificarse, como en la fiesta de Beltane, y, al igual que en ella,  se bailaba cantaba y contaba cuentos.
En Cedeira (A Coruña) se hacen procesiones con antorchas.


***En Cantabria  se celebra la “Magosta o castañada” que  tiene como elementos principales la castaña y el fuego.

En los días comprendidos entre el 1 de noviembre (Todos los Santos) y el 11 de noviembre (San Martín) se suele celebrar esta fiesta donde no faltan las castañas asadas en el fuego, el vino y los chorizos.
Se realiza una hoguera, y en las brasas se coloca un asador para asar las castañas, una vez asadas se pelan y se comen.

También aquí se repite la costumbre de manchar la cara con la ceniza del fuego de haberlas asado, y saltar las hogueras ya que la tradición dice que da suerte, y como realizar diferentes juegos tradicionales, contar cuentos y cantar canciones populares.

***En Cataluña  también se comen las castañas que se han asado previamente en una sartén con agujeros. Pero, además de las castañas, también se comen boniatos asados y panellets que son unos dulces hechos con almendras, azúcar y un poco de patata, se les da forma redonda y se cubren de piñones, aunque también los hacen de  varios sabores.

***En Asturias está documentado que, en el siglo XVIII, los niños llevaban lámparas y pedían comida a las puertas de las casas durante esa noche.

En Cangas del Narcea  los días de difuntos salían los niños  a pedir por las casas y llevaban luces, los encargados eran los monaguillos y se pasaban la noche de animas tocando las campanas.

***En algunos pueblos de Madrid, como Ambite, El Vellón, Canencia, Estremera, Fuentidueña de Tajo, Manzanares el Real o Loeches, también está constatado que las casas se decoraban  con calabazas, que se les hacían agujeros a modo de ojos,  boca y nariz, y dentro  se introducía una vela o luz. Era la manera como asustaban a la gente e invocaban a los espíritus protectores.

En muchos de esos pueblos en esa noche la única iluminación utilizada era la que proporcionaban hogueras y calabazas, aunque también se usaban ollas, botijos, e incluso calabacines.

En dichas localidades se elaboraban  los “Puches”, que es un postre hecho con harina, pan, agua, aceite, anís y azúcar.
Se usaba, entre otras cosas, para gastar bromas o para  comerlas, pero los quintos las utilizaban a menudo para tapar las cerraduras de las puertas de las casas (como símbolo de protección, ya que así no podían entrar las ánimas),  también  manchaban con ellos  la cara de la gente.

En Getafe todavía se mantiene la tradición. 
En otros pueblos como Valdequemada se comían natillas y “sopas canas” a base de tocino frito, cuadraditos de pan tostado, pimentón y leche.

Con el paso del tiempo, los puches se cambiaron por chocolate con churros, usándolo también para hacer  pintadas por las casas.

En algunos pueblos los niños intercambiaban sus puches por limosnas, y en otros los niños o el sacristán, pedían dinero para las ánimas.

Lo que en Mangirón se decía "llamar a las casas" a la vez cantaban:

“es la noche de los muertos
y también las calabazas
así que danos dinero
o te robamos" 
(a veces dicen “meamos").

En Ajalvir se utilizaba una calavera de burro en vez de una calabaza, y en Tielmes, se valían de un botijo.

En muchos de estos pueblos madrileños ese día se vestía de luto y  utilizaban una campanilla para tocar toda la noche hasta la madrugada llevando a los cementerios luces para guiar a los muertos.

***Provincia de Salamanca

En La Albercaexiste una arraigada tradición, al atardecer de todos los viernes del año, haga el tiempo que haga y, en el momento en que el sol se oculta, una “moza” (en realidad es una mujer de cualquier edad) sale a la calle dando  tres toques de campana. Le acompañan en su caminar dos mujeres mas, todas visten de negro, andan despacio y rezan formando una triste y lúgubre comitiva. La moza   hace sonar la campanilla, y el sonido se expande por entre las piedras de las paredes de las estrechas calles, se trata de la “esquila de las ánimas”. En cada esquina señalada toca tres veces y las tres rezan la siguiente oración por todas las almas que habitan el purgatorio: “Fieles cristianos, acordémonos de las Benditas Almas del Purgatorio con un Padrenuestro y un Ave María por el amor de Dios…”.
Vuelve a dar tres toques y siguen rezando “Otro padrenuestro y otra Avemaría por los que están en pecado mortal, para que su Divina Majestad los saque de tal miserable estado”. 
De nuevo toca la campanilla y continúan su camino rezando a la vez.

En Mogarraz, al igual que en la Alberca, también tienen la tradición de la "Moza de Ánimas", pero en esta localidad sale todos los días del año, al atardecer.

Además, el día de todos los Santos, la moza de las ánimas es acompañada por todos los vecinos, estos van ataviados con capas, portando faroles y velas. La procesión acaba en la plaza mayor y allí comen castañas asadas acompañadas de aguardiente.

***Castilla León

Al pie del monte de las ánimas, en Soria se lleva a cabo la “fiesta de la noche de las ánimas”, es una procesión en la que los participantes portan velas metidas en latas, cacharros de barro o calabazas mientras van cantando. Terminan haciendo una hoguera.  (Esta tradición aparece documentada en el “El monte de las ánimas” de Gustavo Adolfo Bécquer).

En Tajueco (Soria),el 1 de noviembre, llevan a cabo “El Ritual de las Ánimas”, que es una procesión encabezada por un sacerdote y, mientras se realiza, las campanas tocan a muerto. La procesión la forman tres grupos, por una parte va el grupo de solteros,  por otra el de casados, y la tercera por el resto de vecinos. Los casados y solteros son los protagonistas principales, son los que van cantando, alternándose las estrofas del Cántico de las Ánimas que leen a la luz de las velas en cuatro enclaves de la localidad.
Al terminar cada Cántico todos rezan un padrenuestro que inicia el párroco, en este  rezo son acompañados por el tercer grupo que presencia a unos metros a los dos coros  portando sobre las manos velas protegidas por botes, calabazas o cacharros de barro agujereados.
Cuando termina la procesión se toman vino y pastelillos.

En Quintanilla de tres barrios (Soria), antes de cenar la noche de Todos los Santos, los mozos recorrían las casas del pueblo pidiendo por las almas del purgatorio.
Se reunían para celebrar la noche, en una misma casa, abuelos, padres, hermanos e hijos y se ponía en escena una representación: “pedir por las casas por las ánimas del purgatorio”
Cuando caía la noche, en la calle no se veía a nadie ni se oía sonido alguno ni en las calles ni en las casas. Se respiraba un miedo horrible, que, por los ancestros se pasaba de padres a hijos, y por creer en la posibilidad de que las ánimas se aparecían esa noche. Los críos estaban atemorizados y no se atrevían ni a acercarse al dintel de la puerta, no fuera que les atrapara un espíritu maligno de los que deambulaban a su antojo durante la noche, las ánimas del purgatorio estaban sedientas de almas y andaban al acecho para llevarse consigo al purgatorio a cualquiera que estuviera distraído.
En medio de aquel ambiente terrorífico y desafiando cualquier peligro, aparecían de súbito los mozos divididos en dos cuadrillas recorriendo absolutamente todas las casas cantando y rezando
En cada casa, en la que reinaba el silencio mas sepulcral, tocaba la campanilla, y uno de los presentes salía a abrirles, se cerraba la puerta y los mozos en la calle rezaban por los difuntos de la familia. También cantaban, a  no ser que el luto estuviera presente en alguna casa por el fallecimiento reciente de algún familiar.

Rezaban un Padrenuestro y un Ave María. Y acto seguido cantaban por las almas de los difuntos una canción de notas tristes para una noche de difuntos:

                      Almas si queréis gozar / del divino consistorio,
                      dad limosna por sacar / Animas del Purgatorio.
                      Si a tu padre o madre viereis / en vivas llamas arder,
                      qué daríais por sacarles / y no verles perecer.
                      Por las pobrecitas almas, / todos debemos rogar,
                      que las saque Dios de penas / y las lleve a descansar.
                      Ánimas del Purgatorio.

Al acabar, la campanilla sonaba de nuevo, se abría la puerta y se invitaba a los mozos a tomar un refrigerio y se les daba una limosna.
Cuando terminaban de visitar todas las casas, ambas cuadrillas se reunían en casa del cura o en la puerta de la iglesia y rezaban unidas. La colecta se le daba al cura, éste daba  una pequeña parte a los mozos, con ellos compraban vino y bacalao para merendar otro día.

Estado actual de la tradición: Desaparecida. Sólo se celebra la misa de difuntos.
En Tubilla del Lago (Burgos) mantienen la tradición del “Canto de las ánimas” que tiene lugar la noche del 1 de noviembre.

“Animas que estáis penando
en el purgatorio mismo
como presos en la cárcel
esperando su remedio.

El primo llama a la prima
el pariente a la parienta
y el marido a su mujer
le dice de esta manera:

"Esposa del corazón,
como de mi no te acuerdas
como no rezas a Dios
que nos saque de estas penas".

Unos asan en parrillas
otros cuecen en calderas
y otros en pozos de nieve
que son diferentes penas.

A las ánimas daréis,
limosna cuanto pudierais
otro tanto harán con vos
cuando de este mundo fuera.

En Zamora organizan el 1 de noviembre procesiones por los cementerios locales, se reza el rosario y llevan velas para guiar a los muertos, estas procesiones las organizan las Cofradías de las Ánimas.

*** En otras partes de Castilla, se asan castañas en hogueras o en la chimenea junto a la familia. Por ejemplo en La Moragá, en Zonas del Valle del Tiétar.

En pueblos de Ávila y  Toledo, en Béjar y también en Cáceres, se celebra “La Calbotada, El Día del Calbote, o Los Calbotes”, son  diferentes formas de llamar a esta fiesta, en la que se asan y comen castañas. El nombre viene de que la castaña, al asarla, se queda calva.

En pueblos de Gredos, los calbotes se acompañan con un licor que se elabora con mosto y aguardiente denominado “La Angélica”.

***Andalucía

En Baños de la Encina (Jaén), todo el mundo sale a las afueras organizados en peñas, y están durante dos o tres días comiendo gachas dulces, organizando juegos y cantando.
El origen de la fiesta lo encontramos a cuando las campanas repicaban día y noche por los difuntos, para evitarse el sonido los hombres huían al campo para no escucharlas y las mujeres rezaban.

En Benacazón Sevilla, se celebra “El Día de Tozanto”,  saliendo al monte con los amigos a pasar el día, lo que se denomina popularmente "echar los santos". En este día también se hacen las paces si dos personas están a mal, y van al cementerio a visitar a los difuntos.

En Begíjar (Jaén), entre el 31 de octubre y 2 de noviembre los jóvenes van por  las calle con cazuelas de gachas, y con estas gachas tapan las cerraduras de las puertas para que no puedan entrar a las viviendas los malos espíritus. Todos iluminan las ventanas de las casas con luces, y pasan la noche en vela comiendo tortillas con chocolate.

En Cádiz se vuelven irreverentes (simulando al carnaval) y se ríen de los personajes famosos, en los mercados podemos ver animales y vegetales disfrazados. Aquí, a la celebración de todos los santos la denominan la Fiesta de Tosantos, y comienza el 31 de octubre, con una curiosa tradición: celebrando la Fiesta de los Mercados, se trata de  un concurso de adornos entre los distintos puestos de carnes, verduras, frutas, pescados, disfrazando los productos como figuras representantes de la actualidad (al igual que los ninots de Valencia)

En el norte de Córdoba pasan la noche en vela tomando gachas de leche.

***En el Pirineo catalán, navarro, aragonés y andorrano, la noche de difuntos servía para reunirse con los amigos y la familia alrededor del fuego comiendo castañas y boniato.

En algunos pueblos continúa la tradición de pedir “tortas del alma”, trozos de pan con grosellas, a cambio prometían rezar por los parientes fallecidos de quienes les habían dado la torta. Algunos niños se vestían de fantasma para asustar.

***En Euskadi he encontrado muchos pueblos con tradiciones de hace muchos años. Llama la atención en la cultura vasca la existencia de una eterna pregunta: “Arima erraria, izeteari nola ihes egin?” (Alma errante, como hacer para no llegar a serlo?).

En Amezketa (Guipuzcoa), la nave de la iglesia simboliza un cementerio, en dicha iglesia existen 150 tumbas alineadas a los lados del pasillo del centro.
El día de los Difuntos, se ponen reclinatorios y Argizaiolas (Cerilleros de Difuntos, una talla de madera con una vela enrollada) en cada tumba. De esta manera la luz de las velas ilumina el viaje en el camino hacia mas allá de la muerte. No debemos olvidar que el rito de iluminar el mundo de los  muertos está muy arraigado en el pueblo vasco.
En realidad, esta tradición en Amézketa, se mantiene durante todos los domingos del año, pero el 1 de noviembre es un día especial para realizar el  rito y  reúne a un gran número de fieles.
Los fieles ocupan los ocho primeros bancos de la iglesia de san Bartolomé. Detrás de ellos se colocan las mujeres de las familias de los que están enterrados, cada una de ellas se coloca encima de una sepultura en su silla correspondiente. Delante de ellas, en el suelo colocan las argizaiolas y van dandole vuelta conforme la vela se va gastando.

En Berriz, Donosti, en la primera mitad del siglo XX Se utilizaba la calabaza, pero se ponía en la torre de la iglesia, en el campanario, al anochecer. Se le hacia boca y ojos y se le ponia una vela dentro. Además, entonces no había luces en las calles, estaba todo a oscuras y era mas tenebroso.

En Eibar, “El Día de Ánimas,  era costumbre comer y beber en la taberna hasta emborracharse. Y también, comer chicos y chicas castañas asadas

En Zizurkil y Oiartzun, al igual que se hace hoy en día, se vaciaban las calabazas, se les hacía agujeros para los ojos y la boca y se metían velas dentro para atemorizar a la gente.

En Mutriku. "Alguna noche cercana al Día de Todos los Santos”, ya que entonces no había un día fijo, la chavalería ya andaban asustando a la gente, robaban alguna calabaza de las huertas, y las vaciaban e iluminaban. Estas calabazas las colocaban en los portales de las casas. Existía una canción sobre este día: «Xesteron kontra, animen alde...» , traducido Contra Xestero, a favor de las ánimas,  (Xestero era el nombre del enterrador de Mutriku). Esto se hacía a principios del siglo XX

En Portugalete también celebraban la noche de ánimas con calabazas en la década de los 40.

En Astigarraga,  Se celebraba “el día de faltas”, que coincidía con el primer domingo de noviembre. Ese día se reunía toda la familia, los que estaban fuera el resto del año también, y después de la misa tomaban un caldo, chistorra y morcillas, y, a continuación, sin descansar, se comían alubias con todos los sacramentos (chorizo, tocino, jamón, pata de cerdo, rabo de cerdo, espinazo…)

En Elgueta, Guipuzcoa, antes de la guerra no se celebraba este día, no había calabazas, pero cerca del día de san Pablo (finales de enero), se vaciaban nabos y se les hacia ojos y se les ponía velas dentro, los nabos los colgaban por las aceras por la noche (esto era costumbre en 1922)

Desde Sestao hasta Busturia se vaciaban calabazas, pero no solo la víspera del día de animas, también se hacia en san Martín y en las romerías. Se dejaban en los cruces de los caminos para asustar a los que llegaban tarde.

No obstante, hay que recordar que estas costumbres, o similares ya existían muchos años antes, popularmente el uno de noviembre marca una fecha de grandes cambios, donde la naturaleza muere, donde se podan los árboles, y nuestros mayores lo relacionaban con el paso de los gansos.
La celebración del día de todos los santos tiene menos de 200 años de antigüedad  y se traspasó de la ciudad al campo. En todos los pueblos el día de animas era el siguiente domingo a la fiesta patronal, y en el país vasco, ese día, al igual que ocurre con nochebuena, se realizaban rituales para recordar a los difuntos.
Por lo tanto las tradiciones en esta región tiene muchos ritos y costumbres antiguas diferentes que se han celebrado de esa manera hasta hace muy poco tiempo.

***En la Rioja Alavesa. Los chicos y chicas recogían remolachas y patatas grandes para fabricar "calaveras", también las vaciaban, les metían una vela dentro y hacían travesuras en el pueblo. Éstos iban a las casas de la gente mayor, le  ponían la patata o la remolacha en la puerta y empezaban a llamar a gritos. Cuando los dueños de la casa salían enfadados, los niños interpretaban que se habían asustado y se iban rápido partiéndose de risa.
Esta tradición se perdió hacia los años 50-60

***Aragón

En Trasmoz (Comarca de Tarazona y el Moncayo) se celebra “La luz de las ánimas”, en este rito se acude hasta el cementerio en procesión, mientras se cantan “Los gozos para las ánimas benditas”.
Cada vecino lleva una calabaza con una vela por cada difunto al que quiere honrar, ya que si algún alma se queda sin luz esa noche puede perseguirte por siempre. Se portan velas blancas si son para un infante o rojas si son para un adulto.

Existe una historia en la que se cuenta que una mujer iba en la procesión y tuvo la impresión de que le seguía alguien, al darse la vuelta vio a su difunto marido quien le recriminó por que no había puesto una vela para el, y de esa forma le había condenado a vagar en las tinieblas toda la eternidad.

En Radiquero (Huesca), las calabazas que se utilizan son las que nacen en sus campos, alargadas y verdes.
En este pueblo hace un pasillo a ambos lados del camino que lleva al cementerio, con dichas calabazas iluminadas, así las almas no se pierden y no se quedan a molestar a los vivos en este mundo que ya no les pertenece.

En la localidad de Moyuela (Zaragoza) los jóvenes se quedaban por la noche despiertos en la torre de la iglesia tocando la campana con un toque determinado y de forma continuada, con la intención de ahuyentar a los espíritus.
Para no quedarse dormidos llevaban una cazuela de migas, y así se pegaban la noche contando historias de miedo llamadas “retolicas de los muertos”

De todas estas costumbres puede desprenderse una especie de unión, y por una noche, entre vivos y muertos.

En Colungo, Alquézar, Adahuesca, Buera , Graus, Secastilla,  los niños, como en la mayoría de las poblaciones,  vacían calabazas, les ponen ojos y boca y  colocan una vela encendida en su interior. Pero en estos pueblos se ha recuperado la costumbre de los protagonistas de esta fiesta, que  son los “Totones”,  (fantasmas que guardaban los cementerios y que portan una vela).  Y las  “Almetas”,  (almas perdidas que se pasean por el cementerio, van vestidas de blanco y  llevan dos velas). Nadie quiere toparse con ellos y hay que tener mucho cuidado por que si una Almeta te ofrece una vela y la aceptas te conviertes en una de ellas.

La noche de animas es un momento de misterio, y de tradición, en la que los vivos intentan facilitar el transito de los fallecidos a la vida eterna y lo hacen a través de la luz y del sonido, por ello se utilizan velas y campanas.

En Clamosa, Aragón, una localidad que pertenece al municipio de La Fueva y que hoy está despoblada,  hacían “la Procesión de las Lumbretas”. Algo similar a una procesión por las almas en pena vagando durante la noche. La tradición contaba que si te encontrabas con una de aquellas ánimas tenías que dibujar un círculo en el suelo y rezar una oración, todo ello para protegerte.

En Aragón existe una tradición para esa noche, se trata de una especie de “ouija”.  Consiste en colocar un plato con alubias secas en una habitación durante la noche de ánimas, el alma del difunto con quien quiere contactarse, sacará del plato tantas alubias como misas sean necesarias para salvarse.

***En Alicante las velas en las ventanas las ponen desde el 28 de octubre para, de esta manera,  indicar el camino a las ánimas.

***En Canarias, aunque no sea el 31 de octubre, también recuerdan a los que ya no están entre nosotros. El 2 de noviembre celebran “Los finaos". Las familias se reúnen contando historias sobre los fallecidos comen castañas, nueces almendras y piñones, acompañados de ron, vino dulce, miel y anís. En algunos pueblos se celebra una "finada" popular con música por las calles y terminando con el Baile de los Finaos.

***En Ceuta  la gente sale al campo portando un macuto de frutas y frutos secos.
*****

Para terminar, quisiera comentar que hace poco ha surgido la teoría de que las calabazas serían las descendientes de las linternas sepulcrales romanas. Luces encendidas que se ofrecían a las ánimas que vagaban y que se llevaban a cabo en el festival dedicado a los difuntos (feralia lucem), origen del término ferale que es el término con el que en Italia se refieren a las linternas.

Sea tradición celta, ibera o romana… no olvides dejar en tu ventana una luz para guiar a las ánimas que quedaron entre el cielo y el infierno.

© marian tarazona
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