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viernes, 23 de diciembre de 2016

El Muérdago. Símbolo de paz

Una de las costumbres que están arraigando poco a poco entre nosotros, en la época navideña, es la de que cada pareja que se encuentra bajo una rama de muérdago debe besarse. Muy pocos saben de su origen, de su porque, y, sobre todo, en qué momento se lleva a cabo el rito, no solo de besarse, sino también el de cortarlo.

Al muérdago siempre se le ha considerado portador de poderes en cuanto a salud, suerte y prosperidad, así que, pongamos una rama de muérdago en nuestra  vida.
Pero empecemos por el principio.
El nombre de muérdago, o mistleotoe, viene a significar estiércol y también niebla. 
El significado de estiércol procede del hecho de que los pájaros, al comer las bayas del muérdago, van eliminando las semillas junto a sus excrementos, y, al ser pegajosas, se quedan adheridas a las ramas del árbol donde nace la planta, rama de  la que, a su vez, nacerá otra nueva. 
Sin embargo, el nombre de niebla le viene dado por el fruto, que es blanquecido y translúcido.

El muérdago es una planta semi-parasitaria y vive alimentándose de árboles o arbustos con raíces poco profundas. Normalmente se trata de robles, encinas, manzanos, pinos silvestres y álamos, si bien, personalmente, siempre lo recojo en los almendros.

Posee un pequeño tronco y muchas ramas con hojas verde claro tirando a amarillentas. El fruto es la baya blanca que he comentado.

Esta planta era muy apreciada por los pueblos celtas, éstos trasmitieron sus saberes a través de los galos, sobre todo a los países anglosajones.

Los druidas la utilizaban en su farmacopea particular. Al muérdago se le ha asociado siempre con la fertilidad por la similitud de sus bayas con el semen.

Se le consideraba mágica porque mantenía ese color verde durante todo el año, al contrario que el resto de las plantas que mueren en el invierno, por eso lo llevaban a sus casas, como símbolo de vida eterna.

En los países nórdicos el muérdago era símbolo de buen augurio, y la utilizaban durante las fiestas en el solsticio de invierno. 
Es precisamente la mitología nórdica la que nos regala la tradición sobre el uso del  muérdago en la que se consagra al dios Baldur.

Era tanto su poder, que, en el siglo VIII,  los vikingos ya asignaban al muérdago el poder de resucitar a los muertos.

En Escandinavia se le consideraba al muérdago un símbolo de paz, ya que debajo de el se podía declarar una tregua, incluso los matrimonios que tuvieran alguna rencilla pendiente se besaban debajo de una rama  para hacer las paces.

Parece fundada la creencia de que besarse debajo del muérdago formaba  parte del rito pagano del matrimonio.

En cuanto a la recolección, como veremos a continuación, no vale hacerlo de cualquier modo, sino que ya los druidas utilizaban rituales específicos, siempre relacionados con los dioses y, por ende, con la inmortalidad.

Uno de esos rituales consistía en recoger las ramitas a una determinada hora y fecha y siempre de un viejo roble, el árbol por excelencia de los druidas. La fecha idónea era el momento en que la luna tenga seis días.

Es importante saber que el muérdago tiene que regalarse, y quien lo recibe ha de colocarlo cerca de la entrada a la casa.

Otro dato importante que demuestra el respeto de los celtas hacia la naturaleza, es el hecho de que se ha de pedir permiso, con toda reverencia, a la planta al ir a cortarla, de ese modo  no sufriremos ningún tipo de mal. Y, algo también de importancia, hay que hacerlo de un solo tajo. Ésta operación hay que realizarla con una hoz de oro, porque así se obtienen riquezas y todo lo convertirá en dinero. Ésto parece que deriva de que la planta, cuando se seca, adquiere un color dorado y sus frutos son semejantes a las perlas.

Según la tradición, el muérdago limpia todo lo malo del año anterior, así que, el siguiente hay que quemarlo, esto se hace el día de santa lucia (13 de diciembre), y sustituirlo por otro nuevo el día de nochebuena.

La planta no debe tocar el suelo desde que se corta hasta que termina la época navideña, que es el día de la candelaria, o sea, el 2 de febrero, aunque puede permanecer colgado todo el año, y de esta manera se protege el hogar contra el fuego y el rayo.
El por que no puede tocar el suelo lo explica el hecho de que las raíces del muérdago nunca tocan el suelo, y es un elemento creado por los dioses, si lo tocase perdería sus poderes, por ello debe mantenerse siempre colgado.

Otra de las costumbres muy arraigadas es el colocar la planta sobre la cuna de los niños a modo de amuleto, para evitar que el niño sea robado por las hadas y los cambien por otro, y de paso protegerlos del mal.


La tradición de besarse bajo el muérdago tiene su origen, como ya he comentado,  en la siguiente leyenda nórdica del siglo XIII:

Cuando Baldur (dios nórdico hijo de Odín, también nombrado como Baldr, Balder, Baeldaeg, o Baldr) era muy niño, su madre Frigga, la diosa del amor, tuvo unos extraños sueños en los que vio un claro significado, pues sabía interpretarlos.
En ellos advirtió cercana la  muerte de su hijo, pero además también vio que todo ser vivo moriría a la vez que el lo hiciera, por lo que la tierra quedaría sumida en un eterno invierno.
Habló con todos los dioses quienes se reunieron para dilucidar que era lo que podría llegar a causarle la muerte.
Cuando supieron todas las posibles causas de esa probable muerte, le dieron la lista a Frigga quien recorrió todos los mundos buscándolos, habló con los cuatro elementos, con todos los seres vivos, y les hizo jurar que no le provocarían ningún daño a su hijo Baldur.
Todos realizaron la  promesa, todos excepto el muérdago, ya que Frigga no consideró que fuera una amenaza (algunas versiones dicen que no juró por que la planta era muy joven para jurar).

El malvado Loki, considerado como el origen de todo fraude, buscaba algo para matar a Baldur,  al no encontrar como lograrlo, se disfrazó de anciana y se le presentó a Frigga, quien le reveló que el muérdago no había hecho el juramento.
Loki aprovechó la información para encontrar la manera de asesinarle. Fabricó una lanza, y en la punta puso muérdago, de esa manera tenía el éxito asegurado.

Baldur, que se creía inmortal, pidió a los dioses que le lanzaran todo lo que le podría matar porque sabía que el saldría indemne. Loki aprovechó el momento, y le dio la flecha a Höðr, hermano de Baldur que era ciego, y el mismo Loki  le ayudó a lanzarla contra Baldur, quien cayó al instante muerto. En ese mismo momento todo comenzó a morir  quedando envuelto en invierno. 

Frigga, desesperada, intentaba por todos los medios traer Baldur de vuelta del inframundo. Lloraba de tal manera que conmovió a los dioses, quienes le devolvieron a su  hijo, y, además, prometieron castigar a la planta por todo el daño que había causado. Pero Balder, como agradecimiento por haber vuelto a la vida, quiso liberar al muérdago del maleficio, y ordenó que, desde entonces, cada pareja que se encontrase debajo de una rama de muérdago debería besarse para perpetuar el amor en la tierra.

(Algunas versiones recogen que el muérdago se convirtió en sagrado porque Frigga juró que nunca se utilizaría como un arma).

Las lágrimas de Frigga por la muerte de su hijo se convirtieron en las bayas blancas que posee el muérdago.

A partir del siglo XVIII  la excusa de  besarse bajo el muérdago exigía que una joven no podía negarse a ello, pero también existía la creencia de que, si una mujer no era besada mientras permanecía bajo el muérdago, ese año no se casaría.
Eran otros tiempos en los que las jovencitas debían esperar a que alguien se les declarase, o era la excusa para besarlas.

La tradición daba por seguro que un beso bajo la rama del muérdago traería sin lugar a dudas un romance perfecto. Y como consecuencia una prole numerosa. Eso si, para que el beso tuviera el efecto deseado, después del mismo se debían arrancar las bayas.

Yo no necesito novios, pero si mucha paz, despedir lo malo del año y dar la bienvenida a lo que quiera llegar. Así que entonaré una súplica de bendición al muérdago que cuelga en el dintel de la entrada de mi casa.

“Muérdago sagrado bendice mi hogar  y expulsa todo mal  para nunca regresar”


© marian tarazona







*El texto y las imágenes son propiedad del blog*

lunes, 28 de noviembre de 2016

Turruncún. Un pueblo abandonado

“A Turruncún el nombre le viene de hace muchísimos años, de cuando los viejos del lugar se juntaron en la punta del pico Isasa y se pusieron a pensar en qué nombre ponerle al pueblo. Y entonces una vieja dijo: “pues a lo que diga la piedra”. Arrojaron un canto por el Isasa y, mientras iba rodando, la piedra decía: “turrún-turrún” y cuando pegaba en los entrantes decía: “cún-cún”. Y por eso le pusieron Turruncún". 
(“La Piel”. Marta Santos. 1997).
Turruncún, un pueblo otrora lleno de vida, de gritos de niños jugando por las calles, de comadres contándose sus cuitas. Plagado de bodas, fiestas, funerales, un pueblo de esos de los que, poco a poco, se fueron quedando marchitos, donde los infantes marcharon. Estas tierras que ya nadie quiso roturar, en las que los jóvenes marcharon a trabajar a la fábrica, a la “ciudad”, y los mayores volvieron a sus lugares de origen.

Montes forjados en otros tiempos, cubiertos por árboles magistrales y animales mayestáticos, zona de dinosaurios y de seres prehistóricos, lugar plagado de fósiles. Todo este paisaje rodeó uno de los lugares más singulares y más apartados que he encontrado.

Para empezar a hablar de Turruncún habría que contar que esta zona era minera, y, precisamente, este pueblo fue construido para albergar a los trabajadores de las mismas.

Podemos ver registrado en la Unión Ibero-Americana septiembre de 1916 como Turruncún se dedica a la explotación minera.

… Se ha iniciado la explotación de la pequeña cuenca Hullera de “Turruncún”, en Logroño, si bien la cantidad arrancada ha sido insignificante en 1916, como es natural, quedando sin incluir en la estadística algunas minas de que no se ha podido obtener informe todavía…


La  misma noticia aparecía en Madrid científico de 1917, en el  n. º 915, página 11. 

Pero cuando las minas se fueron abandonando, los habitantes empezaron a emigrar o, simplemente, a volver al lugar de procedencia.

Y allí  quedó Turruncún, mudo; mudo y aislado en un pasado colorido. Viendo como el polvo se adueñaba de sus casas y las piedras se desmoronaban, cayendo sin sentido desde las laderas cercanas, desde  los tejados, incluso desde la misma iglesia. Dejando, desnudos y a la vista, los espacios que, en su día, fueron hogares llenos de alegría y esperanza.

Antes de todo aquello, antes de quedarse solo, este pueblo sufrió, al igual que sufren todos los pueblos, su propia historia, con sus hojas en blanco que se fueron llenando de anécdotas, de historias bonitas pero también de actos luctuosos y desgracias. Como todos los pueblos…

El 18 de febrero de 1929, así, como de regalo, Turruncún sufrió un terremoto con una intensidad de 5,1 grados. El seismo se originó en el centro del pueblo, en la plaza, el temblor llegó a sentirse incluso en Logroño y en Navarra.

Y el regalo fue la destrucción de un gran  número de casas. Sin embargo, su edificación más alta, la iglesia, lo resistió estoicamente.

Por cierto que la torre es, o debió serlo preciosa, tiene un estilo imitando al mudéjar. Mirándola no puede evitarse pensar cuántas cosas no habrá visto desde allí arriba, sola y rodeada de cierta atmósfera misteriosa.

Como cabe esperar en este tipo de abandonos, el pueblo se encuentra totalmente expoliado, con graffitis jalonando sus paredes.

En la iglesia, incluso el suelo ha sido levantado, y se ven partes excavadas en las que pueden adivinarse trozos de huesos, que, lógicamente, serían humanos. Algunos dicen que puede que fueran de  los “rojos” que mataron durante la guerra civil.
Puede ser, pero lo lógico es pensar que de siempre las iglesias han servido de cementerio, y que bajo sus suelos lo más normal es encontrar restos humanos, y más cuando la de Turruncún fue construida allá por el siglo XV.

Se sabe que en el pueblo llegaron a vivir unas trescientas personas a principio del siglo XX, y que, incluso, en 1965 se había construido la escuela, pero nunca llegó a estrenarse por falta de alumnos.

En 1975 Turruncún quedó oficialmente deshabitado, y anexionado a Arnedo, sin embargo yo he estado varias veces, y puedo asegurar que, en los 90, vivía una persona, una especie de ermitaño. Lo recuerdo, porque la única luz existente en el pueblo era la que emitía el lugar donde habitaba, y producía, si cabe, mas miedo, al contemplar todo el pueblo oscuro, cuando comienza el atardecer, y ver esa luz que no se sabia muy bien de donde provenía ni porque estaba allí.

Como antes he comentado, Turruncún ha tenido actos luctuosos y delitos, como en todos los pueblos. Veamos algunos ejemplos:

*Diario Oficial de Avisos de Madrid  28 de septiembre de 1883Se recoge un asalto a la casa del juez para robarla. Le coaccionaron hasta tal punto que le cortaron una oreja.

En la noche del 18 de mayo último se cometió un robo en la casa de D. Marcial Serrano, Juez municipal del pueblo de Turruncún (Logroño) por una cuadrilla de ladrones. 
Estos escalaron la casa, y para obligar al dueño a que les entregase el dinero que tenía, le cortaron una oreja.

Desde que el hecho ocurrió se hallaba alarmada la comarca y la guardia civil empezó a practicar las diligencias  oportunas para la captura  de los criminales.

Acaba de verificarse la detención de los presuntos reos, a los cuales se les han ocupado varias armas y algunos efectos robados.
Los presuntos autores son Julián Eguizábal (a) Lorzas, jefe; Andusto Pérez (a) Perrilla, Donato Arpon (a) Tune, Simeon Rodríguez (a) Puchero, los cuatro de Arnedo (Logroño), Manuel Ramírez de Vergara; León Rada, de Quel; Timoteo Garrido de Santa Eulalia;  Víctor Resa (a) Chingarro, Félix Jiménez, Pablo Puerta, Primo Ocón y León González, de Turruncún.
El último es juez municipal.
Los doce se hallan en la cárcel de Arnedo.
Tan importante servicio se debe al capitán de la segunda compañía de la Comandancia de Logroño, don Victoriano Závalo, ayudado don Joaquín Celina, jefe de la línea de Arnedo y de las fuerzas de los puestos de Arnedo y Grábalos.

Exactamente la misma noticia aparece en La Correspondencia de España del 28 de septiembre de1883 y en  El Correo militar del 29 de septiembre de 1883

*El imparcial del 1 de agosto de 1897 narraba como había sido acuchillado cierto numero de cabezas de ganado cabrío.
En Turruncún (Logroño) fue acuchillado hace pocas noches el ganado cabrío del vecino Damián Puerta y quemadas varias hacinas de mieses de los hermanos Manuel y Alejandro Puerta y las de Jacinto Ocón.
Los autores de tan vandálicos hechos no han sido descubiertos.


La misma noticia aparece en La correspondencia de España 17 de agosto de 1897

*La Correspondencia de España. 29 de noviembre de 1912
Titula Degolladores de reses. LOGROÑO. (Jueves, noche) En el pueblo de Turruncún han sido detenidos varios individuos que por venganza degollaron 58 reses lanares.


Noticia que, en principio, aseguraba que se trataba de un suceso satánico, si bien, posteriormente  se comprobó que respondía a un acto de venganza
* La Voz de Madrid del 20 de febrero de 1929 recogía el terremoto registrado ese 19 de febrero.
Terremotos en España.
En varios pueblos de Logroño hubo derrumbamientos.
Por la noche y de madrugada se notaron nuevas sacudidas.
Logroño 19 (12 n).- Se reciben nuevos detalles del terremoto de ayer.
En el pueblo de Muro de Aguas, a las siete de la tarde, se oyeron grandes ruidos por la parte del pueblo de Arnedillo (balneario situado en región volcánica), al  mismo tiempo que temblaba la tierra y las casas se movían.
El vecindario atemorizado se echó a la calle.
Se derrumbó parte de la casa de Salvador Pérez, quince metros de la calle Cantón, se anegaron los corrales de Gabriel, Tomás y Florentino Martínez, y se derrumbaron los pajares de la era llamada de la Vaca. Las calles presentan grandes grietas, y en el edificio de la iglesia se derrumbó la extremidad de la torre. En la fuente se rompieron los caños y salió gran cantidad de agua turbia y con fuerte olor a azufre. Hoy el agua de la fuente salía en doble cantidad pero sin olor.
En el pueblo de Villarroya aparecieron grietas y se derrumbó parte de la caseta de los peones camineros.
En Turruncún la sacudida hizo caer a tierra a un individuo llamado Santos Mayor Iglesias.
En estos pueblos, a las once de la noche, tres y seis de la mañana se repitió el movimiento, aunque con menos intensidad. (Febus)…
Hay gente que habla de que en Turruncún hay apariciones, se ven luces donde no debiera haberlas, que se han recogido parafonías... hay gente que habla.

Y yo solo se que, en resumen, han acaecido muchas vicisitudes, muchas historias y muchas leyendas, pero lo realmente cierto es que allí sigue Turruncún, alejado y olvidado, y como destino de quienes gustan de visitar este tipo de enclaves.

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*

viernes, 18 de noviembre de 2016

El naufragio del Principessa Jolanda. Hundido en el mismo momento de su botadura

En esta ocasión nos encontramos ante la historia del naufragio de un barco cuya causa fue la soberbia de los hombres. Un barco con nombre de cuento, pero cuyo final no fué feliz,  ya que acabó hundido.

En 1907 la compañía naviera italiana Lloyd quería abrir un servicio de viajes en trasatlánticos de lujo con destino a latinoamérica. Para ello encargó dos barcos de mas de  9000 Tm. al astillero Erasmo Piaggio, situado en Riva Trigoso, un pueblo entre Génova y Soezia.
Las naves fueron bautizadas con los nombres de las hijas de los reyes de Italia, el Rey Emmanuele III y la Reina Elena, uno se llamaría  Principessa Jolanda, y el otro sería bautizado como Principessa Mafalda.
Ambos se construyeron para competir con la Compañía Hamburg SudAmerikanische, la Royal Mail, el Royal Dutch Mail y la Compañía Trasatlántica de Barcelona.

El primero en estar listo fue el principessa Jolanda.
Tenía una capacidad de carga de, aproximadamente, 1500 personas, y se trataba del barco de pasajeros más grande construido en Italia hasta ese momento y además fue uno de los primeros buques de éstas características provistos de  telegrafía, alumbrado eléctrico y teléfono en todos los camarotes.

Los decorados de este y su hermano gemelo prometían ser exquisitos, y, al contrario de lo que era habitual, se equipó con muebles, vajilla y ropa antes de la botadura,  paracamarotes,  de esa manera, poder partir para el viaje inaugural lo antes posible. Y este hecho, precisamente, parece ser que fue la causa del final del Principessa Jolanda.

Las semanas anteriores a la puesta en marcha del buque se llevó a cabo una masiva campaña publicitaria que destacaba la alta calidad de la nave.

El 22 de Septiembre de 1907, en los astilleros de la Societa Esercizio Bacini en Riva Trigoso, Italia, iba a tener lugar un hecho llamado a ser uno de los acontecimientos mas importante de los últimos tiempos, la botadura de un gran paquebote de 9.000 toneladas, el Principessa Jolanda.
Al acto fueron invitadas autoridades de gran rango civil y militar. Los máximos dirigentes de la compañía y del astillero estaban presentes.

En el lugar se había congregado un gentío inmenso acompañando a la totalidad de los trabajadores del astillero y tripulantes del futuro barco.

Además de los cientos de espectadores esperando el acontecimiento, se encontraban,  incluso, barcos de vapor de todos los tamaños.

Todos los espectadores permanecían apiñados en las tribunas para disfrutar del emocionante momento.
Cuando todo estuvo dispuesto se dio la señal, y el Jolanda  comenzó, poco a poco, a moverse, inicio tímidamente, pero rápidamente iba aumentando su velocidad en medio de los vítores del publico congregado, las sirenas de los barcos comenzaron a sonar mezcladas con los pitidos, el lanzamiento fue un éxito y se realizó de manera rápida.
Pero de repente, al ir aproximándose al mar empezó a dar bandazos y a inclinarse a babor, los aplausos cesaron automáticamente y todo quedó en el silencio más absoluto.

Cuando la inclinación llegó a los 35º se dieron cuenta que era demasiado tarde para enderezarlo, ya que el agua entraba por la cubierta superior. Se intentó lanzar el ancla derecha pero nada pudo hacerse, no había navegado ni dos kilómetros y ya estaba inclinado del lado izquierdo y sumergido.

En efecto, primero 20º de escora, después 30, luego 40. y en rápida sucesión, el resto, hasta quedar con una escora de más de 90º y enterrado en el fondo de la rada….

Silencio… ¿era un sueño o la triste Realidad? Era la realidad, y, sobre todo miedo en muchos de los responsables del astillero.

Pero, ¿Qué es lo que había pasado?.

Aun hoy en día se discute sobre este tema y no se sabe a ciencia cierta que pudo ocurrir.

El momento crítico en toda botadura está en la rotación que el buque efectúa sobre su quilla en el momento en que casi esta ya flotando.

Toda la presión del casco se apoya sobre este punto y las imadas (cada una de las explanadas de madera que conduce al buque hacia el agua) sufren un considerable trabajo, aunque momentáneo, de muy escasos segundos, es de vital importancia para el buen fin de la botadura.

Seguramente fue una concatenación de fallos los que llevaron a tan rápido y trágico final.

El buque  escoró y se hundió rápidamente, con lo que se puede suponer que, en el momento de la rotación, algo falló en las citadas imadas. Probablemente se rompieron debido a la presión, al ser éstas bien de escasa altura o anchura.  Lo que provocó una avería en el casco que provocó la inundación inmediata de los compartimentos, que, debido al momento, todavía no se encontraban cerrados o estancos.

Testigos presenciales afirmaron que iba con todas las puertas laterales abiertas o sin instalar. Lo que, debido a la inmediata inundación y escora, hizo imposible su cierre.  Eso contribuyó a crear mas inundaciones en la parte de babor, con el consiguiente incremento de la escora, repitiéndose este proceso hasta el desenlace final.

El fin de la historia es que solo pudieron salvarse algunas partes de la maquinaria que serían luego empleadas en otros buques.

Como el Principessa Jolanda no podía reflotarse se desguazó allí mismo. Se recuperaron las dos máquinas de vapor de cuádruple expansión que se utilizaron posteriormente en los buques Milazzo y Volturno.


Todo apunta a que la causa primordial de este desastre fueron la botadura con todos los enseres instalados, lo que hizo que el centro de gravedad se encontrase muy alto.

Triste final de una historia. Lo que parecía que iba a ser un día festivo se convirtió en un desgraciado espectáculo que acabó con el Jolanda en el fondo del lecho del puerto, sin ser estrenado y completamente inservible.

Al año siguiente se inició, no sin temores, la construcción del buque gemelo del Jolanda, el Mafalda, cuyo lanzamiento fue muy exitoso, pero que, con el tiempo, también se hundió.

En este caso fue en 1927 frente a las costas brasileñas, y debido a una avería que se produjo tras la rotura de uno de los ejes de propulsión y el desgarro posterior del casco.

Fallo por deficiencia estructural, indudablemente, que sella la triste historia de estos dos bellos buques

CARACTERÍSTICAS DEL PRINCIPESSA JOLANDA

Tipo de buque: Vapor
Indicativo de llamada: RMBS Oficial Número: 89
Capitán: A. Capellini, nombrado en 1888 y del buque en 1903
Aparejo: Tornillo de acero de vapor, 1 cubierta de acero y toldos de la cubierta de acero; 6 mamparas cementadas; celulares de doble fondo, popa 82 pies (24,99 metros) de largo, motores y calderas de bajo 40 pies (12,19 metros), 110 pies (33,53 metros) adelante, 525 toneladas. Popa Tanque Pico 61 toneladas.
Tonelaje: 2.879 toneladas brutas, 2577 y 1751 bajo cubierta neto, 9210 toneladas de arqueo bruto.
Dimensiones: 463 pies (141 metros) de largo, 56 pies (17 metros) de anchura, 18 pies (5,49 metros) de profundidad.
Puente 70 pies (21,34  metros) de largo, 33 pies (10,06 metros) de proa.

Desplazamiento: 12.000 toneladas
Otras características: De proa vertical, con dos mástiles, dos chimeneas, dos hélices y motores de 12.000 CV.
Las chimeneas de los vapores de la compañía eran amarillas con tope negro, colores  que separaban dos delgadas abrazaderas amarilla y negra.
La bandera era azul con un rombo central blanco que incluía un ancla y las iniciales L.I. en negro.
El casco era también negro, la obra viva (superficie sumergida de un buque) de color rojo oscuro y los mástiles de color mostaza.
Construcción: 1903, Cantieri Navali Riuniti en Ancona
Fabricante: Astilleros reunión de Riva Trigoso, Génova
Propulsión: Motor de triple expansión de 3 cilindros de 23 1 / 4, 38 1 / 2 y 61 pulgadas de diámetro respectivamente. Nominal 244 caballos de fuerza, 2 calderas de terminado único, 6 hornos corrugado; reja de 126 pies (11,7058 metros) cuadrados de superficie de calefacción. Superficie de 3736. Motor construido por la misma empresa asi como el casco
Velocidad: 18 nudos (38 Km. /h)
Propietario: Capellinni Fratelli de Génova
Puerto de matrícula: Génova
Capacidad: 100 personas se esperaban en la clase de lujo, 80 de primera clase, 150 de segundo y la capacidad prevista para los emigrantes era de 1200.

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*

lunes, 7 de noviembre de 2016

Los amantes de Teruel

No hay nada que mas emoción provoque, al hablar de amores, que aquellos acabados en tragedia. En España tenemos el mas grande de los ejemplos, el que nos narra la leyenda de los amantes de Teruel.

Y digo leyenda, porque como suele ocurrir en muchos casos, a fuerza de repetir la historia, se van perdiendo hilos y ganando flecos, y, al final, no se sabe a ciencia cierta que parte de los que se cuenta de generación en generación es trigo y que parte es paja.

En todos los lugares existen historias similares de amores imposibles, amores que no hay quien los rompa, si no es la propia familia, y los amantes tienen que terminar con todo y con todos con tal de proclamar un amor irealizable. Y la mejor manera de acabar juntos es muriendo a la vez, o uno suicidándose y otro de pena por ver sin vida a quien amaste. Valgan de ejemplo Romeo y Julieta, Eloisa y Abelardo, o Girólamo y Salvestra, y como no, nuestros Juan e Isabel, los amantes de Teruel.
Cuentan que, a principios del siglo XIII, habitaban en Teruel dos muchachos que se amaban hasta la locura desde que eran niños. Se trataba de Juan Diego de Marcilla (En algunos lugares le llaman Diego y en otras Juan) y de Isabel Segura.
Juan Diego pidió la mano de Isabel, pero entre las dos familias había problemas por temas religiosos y de títulos. El padre de Isabel era un mercader muy rico, e Isabel era su única hija, ella heredaría todo el patrimonio. El padre de Juan era noble y, además, juez, no tenía problemas monetarios, pero, además de Juan tenía otros hijos que, al fallecer, deberían repartirse la herencia. 
Ante este panorama, el padre de Isabel se negó en redondo,  pues, en teoría, y aunque su padre fuese de clase acomodada, Juan no tenía asegurado su futuro, pero, aun así, le dio a Juan Diego la oportunidad de hacer fortuna en cinco años, si lo conseguía, consentiría el enlace.

El muchacho marchó a buscar la fortuna con la que conseguir el poder pasar con su amada Isabel el resto de sus días.  Como el rey Pedro II reclutaba tropas para ir a las cruzadas, se marchó a Zaragoza.

Mientras tanto el padre de Isabel le buscó a su hija un marido, el hermano del Señor de Albarracín, y se casaron en 1217, justo el mismo día en que Juan Diego volvía. 

Al enterarse el muchacho se las ingenió para verse con Isabel y le pidió un beso, a lo que ella se negó, pues ahora ya no era una mujer libre.
A Juan se le partió el corazón y cayó muerto a los pies de su amada.
 
Antes de comenzar la ceremonia de los esponsales de Isabel, y vestida de novia, ella se acercó donde estaba depositado el cadáver de Juan Diego, y le dio el beso que antes le había negado.
Y ocurrió que, en el instante en que los labios de ella tocaron la helada boca del que había sido su amado, se derrumbó, y cuando fueron a recogerla comprobaron, estupefactos, que acababa de morir.

Las familias comprendieron el amor que se tenían, y los enterraron juntos.

Don Domingo Celada,  juez de Teruel, dio testimonio por escrito de lo ocurrido, y deposito el documento junto a los amantes.

Como  comentaba al principio, podría ser perfectamente realidad o leyenda, pero se da la circunstancia de que en entre 1553 y 1555, al realizar unas obras en la iglesia de san Pedro,  encontraron dos cuerpos sepultados uno al lado del otro y, además, estaban inexplicablemente momificados. Junto a ellos se hallaba un documento donde se atestiguaba la historia y la muerte de aquellos dos cuerpos. Los volvieron a envolver y a guardar dentro de los cajones donde los habían hallado, y los soterraron en la capilla de san Cosme y san Damián.


Una vez que fueron descubiertas las momias, permanecieron expuestas hasta 1578.

Ese año el obispo de Teruel ordenó devolverlas a la capilla en las que las habían encontrado.
En 1619 Yagüe de Salas ordena que los cuerpos se desenterraran definitivamente, y escribe un protocolo notarial dando fe de los hechos.

De esta manera, desde 1619 hasta 1675 se vuelven a exponer en la iglesia.



Tiempo después se volverían a guardar fuera del recinto sagrado, en un dispensario, hasta 1708, cuando se trasladaron a un pobre panteón en un claustro anejo a la iglesia, para que pudieran ser visitadas por quien creyera en la leyenda.

En principio estuvieron en  un armario con el frontal de cristal, y mas tarde se añadiría una puerta que, al abrirla, permitiría contemplarlos.




En 1850 se encarga a Tomás Alonso el acondicionamiento de un corredor del claustro, y en mayo de 1854 se sacan las momias  del armario y se trasladan a un templete de planta octogonal que fue realizado por  Antonio Lacarrier, un ebanista francés de la época. 

El templete se conserva todavia.

A mediados de siglo se colocaron de manera horizontal y tumbados, en una urna y en el claustro. Se trataba de dos cajones de madera tallada con cristal encima.

En 1902 las momias son trasladadas a la capilla donde hoy descansan.


En 1955, Juan de Ávalos esculpió dos sarcófagos de alabastro y bronce representando a Isabel y a Juan, para que  pudieran descansar en paz por siempre.

Éstos se encuentran en el precioso mausoleo que hoy en día podemos contemplar. 

Dentro de cada sarcófago, en la parte de abajo, están  los restos momificados correspondientes a cada uno de ellos.

Quizá, lo que más llama la atención, es que, además de todos estos traslados, las momias llegaron a salir por las calles de Teruel en procesión. 

Éste hecho ocurrió, como antes he mencionado, en 1902, el 27 de mayo. en dicho traslado, la comitiva recorrió algunos de los lugares por los que Juan e Isabel habían transitado en vida. Y contando  con el beneplácito de todos los habitantes de la ciudad.

A partir del acta del traslado de las momias de los Amantes, el historiador turolense Serafín Aldecoa reconstruyó lo que pudo haber ocurrir aquel día y los avatares anteriores antes de conseguir el mismo.

Resumiendo:

A finales del siglo XIX los Amantes permanecían en el olvido, pero  gracias a la ópera de Tomás Bretón  obtuvieron una gran fama. Aprovechando las circunstancias, un destacado turolense de aquel momento, Miguel Adellac, a la sazón ingeniero agrónomo y catedrático, quiso dignificar a sus queridas momias, porque vio cómo se encontraban y, descorazonado, se escandalizó.  
Junto con otro catedrático, Severiano Doporto, decidieron organizar una colecta para poder mejorar la ubicación donde se encontraban descansando los Amantes, y proporcionarles un poco más de decoro.

Al comentarles la idea al obispo Comes Vidal, éste se negó a honrar a una mujer casada, cuyo cuerpo descansa junto al de su amante, y les dijo que si no les parecía chocante la idea de pedirle una suscripción, precisamente a el. 

Adellac  le respondió a Comes Vidal: -Se lo pedimos, porque, bien mirado, se trata de honrar la memoria de una señora casada que murió de amor hacia un hombre que no era su marido y no perdió su honra. Pero no obtuvieron su beneplácito.

Sin embargo, en 1902, el alcalde Federico Andrés Tornero negocia de nuevo con el obispo y esta vez cambia de opinión. De esta manera, ese mismo año, en las fiestas de San Fernando, se decide hacer la traslación de las momias de los Amantes desde el lugar que previamente ocupaban en el claustro de San Pedro, hasta la capilla del Sepulcro.

Para contar con el visto bueno de la Iglesia hubo exequias fúnebres y salieron en procesión, recorriendo, como he comentado, muchos de los lugares en los que Juan e Isabel habían vivido, incluso pasando por la vivienda que había sido de Juan.

Los representantes del clero, de los casinos y de las asociaciones o de los gremios participaron en dicha traslación a "cruz alzada", participando de esta forma todos unidos en la "Sacralización" de la leyenda mas preciada de Teruel..
Esto supondría el reconocimiento de la Iglesia a un hecho que, hasta entonces, era considerado pecado, y, además, se consiguió que toda la sociedad turolense reconociera a sus Amantes.

Como comentaba al principio, en este tipo de narraciones, siempre queda la duda  de que parte de ellas es cierta y cual es leyenda. 
Pues bien, para poder despejar estas posibles dudas se mandaron analizar las momias.

Una parte de los miembros del equipo de Atapuerca recogió siete muestras de tejido muscular y de piel de los cuerpos momificados y las llevaron a analizar a Miami a través de la técnica del carbono-14.

El resultado señaló que las momias corresponden a dos cuerpos, uno de un hombre y otro de una mujer, que fallecieron a principios del siglo XIV, que, según el director general de Patrimonio del Gobierno de Aragón, Jaime Vicente Redón, es cuando empieza a generarse la leyenda. 
El cuerpo de la mujer está mucho mas estropeado y la piel ha sido restaurada varias veces (se supone que como consecuencia de tanto traslado). 
El error de estos análisis científicos viene a ser de más menos 40 años.

Quizá no sean los amantes de Teruel que cuenta la historia, pero de lo que no hay duda es de que se trata de dos personas jóvenes, que han permanecido enterrados juntos desde hace más de quinientos años, y pertenecientes, casi de manera rotunda, a familias nobles, esto ultimo se sabe por el análisis de la muestra de ADN recogida de los cadáveres, y realizado en España y  Estados Unidos.
Entre las muchas personas que dudan de que las momias sean de Isabel y de Juan, se encuentra el historiador Fernando López Rajadel, quien cree que  en realidad pertenecen a una madre y a su hijo.

En la exhumación de los cuerpos se especifica que la mujer posee caderas anchas propias de haber tenido hijos, por lo que la sospecha de que sean madre e hijo no parece descabellada.

Según López Rajadel, Juan de Marcilla  no murió por que Isabel  se negara a besarle, por que estaba desposada con otro hombre, y tampoco cree que Isabel  cayera muerta sobre el cadáver de Juan.

López Rajadel  asegura que la leyenda de los amantes de Teruel ya existía, y que forma parte de un códice que se encuentra en la biblioteca de Cataluña. Se trataría del manuscrito 353 que mandó escribir, a finales del siglo XV, la familia Marcilla, para engrandecer su nombre y su linaje. Por lo tanto nos encontraríamos ante una historia inventada, y que sería complementaria a la leyenda turolense de la Viva de la Alfambra que trata sobre un adulterio, y que forman parte del manuscrito antes citado.

Las restos encontrados bien pudieran pertenecer a los dueños de la capilla o a algun antepasado suyo, que fueron allí enterrados, y, dado el clima extremo de Teruel, se momificaron.

De la misma manera que sobre las momias, también se han llevado a cabo numerosos estudios sobre la historia del documento, a fin de que pueda garantizarse la autenticidad del mismo.

El documento empieza:

Mausoleo_de_los_Amantes_4E pues decimos de males y guerras , bueno es digamos de amores. Nos feitos mas verdaderos en Teruel está el de un joven llamado Diego Juan Martínez de Marcilla, de unos veinte y dos años. Enamoróse de Isabel de Segura, hija de Pedro de Segura: el padre no tenia otra, era muy rico: los jóvenes se amaban muy mucho, en tanto que vivian afanados ; é dijo el joven como deseaba tomarla por muller , é ella repuso , cierlament el deseo de ella era aquel mateix , empero que supies que nunca lo faria sin que su padre y madre se lo mandasen; ahora él la quiso mas, é ficolo decir á su padre , su respuesta fue que ciertamente él era muy bien pagado del joven, é que venia bien ; empero que él no tenia biens, non se quejase, é que su padre tenia otros fijos quien mas lo podía heredar ; hasta , que no lo faría, é que él podía dar á su fija treinta mil sueldos, é que apres tenia toda su casa.

Muchos autores han escrito la historia de los amantes de Teruel, entre ellos:

--Antonio Serón,  1512 -1568. Compuso   elegías y silvas. En la silva VI aparece uno de los testimonios más tempranos  de la leyenda de Los amantes de Teruel.
--Andrés Rey de Artieda, 1549-1613. Los amantes es la primera de una serie de obras dramáticas y que está basado en la historia de los amantes de Teruel.
--Tirso de Molina, 1579-1648 . Los amantes de Teruel (1615).
--Tomás Bretón, 1850-1923.  Compuso la ópera Los amantes de Teruel, como ya he comentado antes.
--Juan Eugenio Hartzenbusch, 1806-1880, escritor de drama romántico, se le conoce principalmente por "Los amantes de Teruel" de 1837.
--Mariano Miguel de Val, 1875-1912Cancionero de los amantes de Teruel, (1907).



Sea como fuere, la belleza de las tradiciones, estén basadas en leyendas en la literatura o en la historia, permanecerán en nuestras venas y en nuestra memoria. 

Y nadie va a negar que en Teruel existieron, al menos dos personas que se quisieron hasta la muerte.  

Los amantes de Teruel.

Por cierto, ¿Os habéis fijado en el mausoleo, que Juan e Isabel no llegan a tocarse las manos?




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