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viernes, 10 de junio de 2016

La leyenda de la Dolores, la de Calatayud

Seguro que en más de una ocasión todos hemos oído, incluso cantado, la copla de la Dolores, de Calatayud. Aquella que dice: 

Si vas a Calatayud
Pregunta por la Dolores
Que es una chica muy guapa
Amiga de hacer favores…

Suele cantarse en tono jocoso y dando a entender que, el tipo de favores que hacia la Dolores, era de tipo sexual.


La Dolores, Cuadro de Garnelo Alda (En paradero desconocido)
Hoy traigo esta historia por que todo indica, y parece probado, que la mujer a la que se refiere la canción existió de verdad.

Se llamaba María de los Dolores Peinador Narvión, era una mujer preciosa, que  nació en Calatayud (Zaragoza), el 13 de mayo de 1819, en el seno de una adinerada familia, sobretodo por parte de madre, Delfina Manuela, bilbilitana pudiente.

Al morir la madre, cuando Dolores tenía 6 años, dejó a sus hijos una abultada herencia.

El padre, don Blas,  militar de origen gallego, se volvió a casar,  pero se despreocupó de la educación de los niños, y la herencia que  Delfina había dejado a sus hijos la manejaba a su antojo.
Tampoco su nueva esposa ayudaba mucho, pues poco le importaban los vástagos de su marido habidos en su primer matrimonio. 
Por lo tanto María Dolores y sus hermanos se encontraron viviendo una infancia y adolescencia sin ninguna vigilancia ni educación.

El padre continuó con su carrera  militar y también con la política, finalmente ejerció de Juez de Primera Instancia. No es de extrañar que, con tanto lío en sus ocupaciones, se le olvidara que debía repartir el dinero entre sus hijos. 

He visto en varios sitios que confunden los lugares de nacimiento de los padres de Dolores con los de los abuelos paternos, pero los datos anotados son los correctos,  según podemos constatar en el certificado de su bautismo que reza:

En trece de Mayo de mil ochocientos diecinueve, en la iglesia Parroquial de San Juan el Real de la ciudad de Calatayud,  Mosén Íñigo Guillén, presidente de esta iglesia, Con licencia de Mi el Regente, Bautizo Solemnemente a una niña que nació en dicho día, a quien puse por nombre Petra , María de los Dolores, Juana, Benita, Íñiga, hija legítima, y natural de Dn Blas Peinador, y Dña Delfina Manuela Narvión, cónyuges, Parroquianos por elección de esta iglesia, Abuelos paternos Dn Pedro Peinador, natural de la Villa de Ampudia, en Castilla la Vieja, y Dña Juana Pino, natural de la Villa de Ribadavia, en el Reino de Galicia: Maternos Dn Antonio Narvión, Dña Manuela Quintilla, cónyuges; fueron padrinos Dn Joaquín Catalina, y Dña Juana López, cónyuges, tíos de la bautizada, a quienes advirtió el Parentesco Espiritual, y la obligación de enseñarle la Doctrina Cristiana; y para que Conste firmo=
                           Mss: Roque Martínez [rúbrica]

La Dolores era una mujer guapa,  que atraía a sus paisanos de forma notable, y también  a los forasteros . Además, la herencia que en un futuro recibiría, le hacia tener multitud de pretendientes, pero, a decir verdad, no solo la herencia, también su belleza. Era alta, rubia, ojos azules, con buen cuerpo, pero además tenía buen corazón.

Las obras teatrales, tejieron a su antojo tal historia sobre Dolores que, al final, no sabemos con exactitud, que parte de ella fue real y cual nació de la imaginación de algún escritor. 

Según dichos escritos, la Dolores fue seducida por un barbero de nombre Melchor, también por un sargento llamado Rojas, pero a la vez era pretendida por Patricio, un rico comerciante. Además, también un seminarista se enamoró de Dolores, se trataba de un sobrino de la mesonera de Calatayud, de nombre Lázaro, quien mataría de una puñalada, probablemente por celos,  a Melchor.

Se tiene referencia de la existencia de siete operas o zarzuelas, veinte obras dramáticas, mas de cincuenta composiciones musicales y cinco películas basadas en la historia, o leyenda   de la Dolores.

Casa en la que vivió la Dolores
En 1839, con 20 años, Dolores decidió casarse en secreto, concretamente en la iglesia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza, con Esteban Tovar, un andaluz que acababa de dejar la profesión militar y que lo que más le gustaba de la Dolores era la herencia que permanecía intacta. 

Además con la forma de ser libertina de Esteban había sabido acercarse a las costumbres que ya despuntaba la joven.

Como el tiempo pasaba y Don Blas no se acordaba de repartir la herencia, el matrimonio formado por Dolores y Esteban decidieron entrar en pleitos contra él.

Tras varios juicios, por fin, se hicieron con la herencia, consiguiendo que recayera sobre ella casi todo el dinero.
Esteban Tovar, lleno de felicidad, vio cumplidas todas sus expectativas, alcanzar la riqueza gracias a un matrimonio de conveniencia.

Pero con la vida disipada que llevaban, la  mano alegre de Esteban gastando, los dadivosos gestos de Dolores y los errores en la administración de la fortuna, llegaron a una situación que pasó, sin que ellos fuesen conscientes, de holgada a la ruina. Ello les supuso tener que vender la totalidad de sus bienes y terminar en la miseria con una deuda que hoy equivaldría a unos 600000 €

Entrada al mesón en tiempos de Dolores Peinador
Vivieron en Calatayud hasta mediados de siglo con cuatro hijos que nacieron allí, Amalia, Manuel, Enrique y Emilia Cruz.

Hay quien cree que en ese tiempo trabajó en el mesón que hoy lleva su nombre.

Fué en esa época, entre 1840 y 1850, cuando surgió la famosa copla con doble sentido. 
Éste hecho, colofón de la vida licenciosa del matrimonio, obligó a Dolores Peinador, a su esposo, y a toda su prole a marcharse, en 1850, a Madrid, no ya buscando una vida mejor, sino huyendo de las murmuraciones.

Primero residieron en la calle de la Ballesta (calle de reputación un tanto dudosa). En 1857  nació Esteban, su quinto hijo. En 1860 se trasladaron a la calle Cruz Verde, 20,  donde nació Casilda Enriqueta y en 1890, a la calle Jardines, 12.

Parece que al final se quedó sola. Puede que abandonada por su marido Esteban Tovar. Sola y con un puñado de hijos a los que había que sacar adelante. Y lo hizo de la manera que sabía, lo que no mejoró para nada la fama que se había traído de su Calatayud. Sus últimos tiempos transcurrieron viviendo en compañía de su hijo Esteban.

Para rematar la historia de su vida, Dolores murió el 12 de agosto 1894 en el Palacio de los Marqueses de Altamira, en la calle de la Flor Alta. 
Sus restos fueron trasladados desde dicho Palacio hasta el cementerio de la Almudena donde recibió cristiana sepultura en una tumba de caridad.

Siempre nos quedará la duda, a pesar de la existencia azarosa de esta mujer, de que parte de esta historia será verdad y cual leyenda. 

Quizá nos encontramos ante una amalgama de historia, literatura y celos, ya que, la copla a la que aludo, bien pudiera haber sido inventada por algún mozo al que la Dolores rechazó.

Varios años mas tarde del fallecimiento de la Dolores, en concreto en 1924, la ciudad de Calatayud convocó un certamen de jota con el que se pretendía limpiar el nombre de la Dolores, y, por ende, el de todas las mujeres bilbilitanas y aragonesas. 

El hecho queda recogido en la hehemerota, concretamente en La Voz (Madrid), con fecha 19-9-1924.

La fecha del evento se fijó para el día 12 de septiembre de ese mismo año. 
Sólo había que presentar un cantar compuesto por cuatro versos desvirtuando la afrenta de la copla. Con un premio más que jugoso para la época de la que estamos hablando, pues era de 1000 pesetas (6 €).

Al certamen se presentaron 11000 coplas, algunas firmadas por escritores afamados, entre los que se encontraban los hermanos Álvarez Quintero, Vicente Blasco Ibáñez, o Ramón Gómez de la Serna.

La copla ganadora resultó ser la siguiente:

Si vas a Calatayud
no pidas ciertos favores
que son honradas sus mozas
y los hombres son muy hombres.

El autor se presentó como  anónimo, y, al abrir el sobre, en lugar de dicho nombre, lo que encontraron fué otra copla:

El que escribió este cantar
en el pueblo se inspiró
y el pueblo se lo devuelve
porque el pueblo es el autor.

Al desconocerse el nombre del ganador se volvió a convocar el certamen, y en esa ocasión la copla ganadora fue la titulada:

“No hay mancha donde no hay delito”

La copla de la Dolores
todo el mundo la cantó
y entre tantos cantadores
ni uno solo la creyó.

Lo más curioso de todo es que, el certamen, el premio y la gran difusión, en lugar de servir para limpiar el nombre de la Dolores, lo que  logró  fue que la leyenda y la copla se propagasen a sus anchas  y con mas fuerza.

En el documento se lee: DOLORES PEYNADOR, OTORGO LO DICHO  [rúbrica]

Para finalizar, y, aprovechando que poseo la firma autógrafa de Dolores Peinador, puedo intentar explicar como era su temperamento.



La grafología arroja el siguiente resultado:

Se trata de una persona individualista y desconfiada respecto al entorno social. Con mente de deducción rápida y temperamento nervioso. Es muy reservada respecto a sus emociones y sentimientos.
De personalidad muy acusada  gusta de guardar las distancias. 
No rehuye  la polémica, es mas, le agrada, pero su actuación social es conciliadora.
De ideales elevados, con apreciada finura intelectual y espiritual.
Posee mucha iniciativa y combatividad, con grandes deseos de emerger.

Entrada al mesón de la Dolores hoy en dia
Cuando se habla de la Dolores, y mas si se ha visitado alguna vez su ciudad, nos llevamos la sorpresa de encontrarnos con un mesón que lleva su nombre, como he comentado anteriormente.

Y es que, la leyenda ha hecho creer durante mucho tiempo, que, mientras Dolores vivió en Calatayud, trabajó en la Posada de San Antón ejerciendo labores de mesonera y algo mas, aunque no está probado que realmente fuese así. 

Se trata de un edificio aragonés  renacentista que data de finales del siglo XV, y el mas antiguo de la localidad, que se ha conservado gracias al ayuntamiento.
Perteneció al Marqués de Ayerbe llamándose “Posada de San Antón” hasta 1963.

Baúl que perteneció a Concha Picquer
Como curiosidad  comentar que, en el museo que existe dentro de dicho mesón, puede contemplarse el famoso baúl de la Picquer (o al menos uno de ellos), donado por la hija de Concha.


© marian tarazona



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