fondo blog

martes, 18 de octubre de 2016

La tragedia del USS Memphis debida a un Tsunami

Este episodio que hoy presento tiene méritos propios para ser recordado,  porque el fenómeno marino que destruyó al sólido y formidable buque de guerra de 14500 toneladas netas, fue un violentísimo mar de leva, al que desde un principio se le atribuyó categoría tsunámica.

El USS Tennessee (ACR-10) o crucero Acorazado nº 10  era un Crucero armado al que el 25 de mayo de 1916 se le rebautizó como USS Memphis (CA-10).
Fué autorizado por el congreso de los Estados Unidos en julio de 1902, se construyó el 20 de junio de 1903 y se puso en marcha el 3 de diciembre de 1904.
Su vida útil transcurrió entre 1906 y 1916. 

El Memphis había fondeado en Santo Domingo el 23 de julio de 1916 con un contralmirante a  bordo, la misión era dar apoyo a la fuerza de Marinos que ocupaban dicha ciudad.

El 29 de Agosto había amanecido un dia azul y limpio, con una ligera brisa del NE; a mediodía el termómetro marcaba 26º. 

El Memphis seguía fondeado a media milla de tierra, a 17 metros de fondo y 128 de cadena, en la desembocadura de un río completamente abierto desde el E al WSW.

Cerca del río Ozama se encontraba la fortaleza Ozama, en aquellos momentos ocupada por los marines y convertida en el “Fort Ozama”. 

Entre dicha fortaleza y el Memphis, a unos 500 metros del crucero, estaba fondeado el cañonero Castine.

A las 2 de la tarde, ese mar que poco antes era un lago tranquilo comenzó a mostrar síntomas  de que algo extraño ocurría, levantando olas que, a medida que transcurría las horas, se presentaban más y más furiosas.

Algunos vecinos y curiosos de los alrededores se aglomeraban en el malecón contemplando las altas olas que, al azotar las costas, llegaron hasta el mismo centro del paseo Presidente Billini, arrancando con fuerza parte de la barandilla que existía en esa época.

A las 4 de esa misma tarde la multitud aumentaba, en ese momento ya estaba reunida casi la totalidad de la población de la antigua ciudad de Santo Domingo.Literalmente se había agolpado a lo largo del litoral, fijando su atención en una lancha de vapor que partía del rio y se dirigía, con treinta marinos a bordo, hacia el Memphis.

La embarcación iba de lado a lado movida por las olas delante de toda la población, y, cada vez que una gigantesca ola aparecía, la nave quedaba oculta de la vista de todos.

En un envite, el mar provocó una inmensa ola y la lancha, junto con sus ocupantes se fueron a pique bajo el grito angustiado de la muchedumbre que allí se encontraba reunida. 

Por unos instantes se vio a sus  treinta ocupantes, pero era imposible socorrerles desde tierra.

El cañonero Castine se acercó a ellos intentando auxiliarles, lanzándoles cables y salvavidas, pero las olas eran tan grandes que, a su vez, el propio Castine tenía que luchar por no ser tragado por las aguas. Al final enfiló mar afuera y se puso a salvo solamente él.

Ya eran las cinco de la tarde cuando comenzó el rescate de la tripulación y el desembarque de los mismos ayudados de cables y poleas.
El trabajo concluyó a las ocho y media de la noche.

Mientras todo esto ocurría, el contralmirante Pond, cuya insignia ostentaba el Memphis, se encontraba en la Catedral asistiendo a un oficio religioso. Al serle comunicada la noticia salió corriendo para el malecón desde donde hizo señales con banderas al crucero, pero no fueron contestadas, ya que el Memphis se encontraba en ese momento ya sin gobierno.

Entre las personas que presenciaban el desastre estaba el presidente de la República, quien llegó a las cuatro y cuarto de la tarde acompañado por el Secretario de Relaciones.


A causa del fenómeno atmosférico, la ciudad había suspendido la electricidad tal y como suele hacerse en esos casos, sin embargo, de  manera excepcional, se dio permiso para  reanudar el servicio de electricidad en las inmediaciones de la zona del naufragio.

Los marineros fueron muriendo ahogados uno a uno y solo lograron salvarse cinco. Alguno de ellos conseguía llegar a las rocas, pero allí las olas les estrellaban contra las peñas, produciendo un espectáculo desgarrador al mancharse el agua de rojo. Algunos de los habitantes de la ciudad, demostrando su valentía, se tiraron al agua en un intento desesperado por salvarles, solo en algún caso lo consiguieron.


Mientras la angustia llenaba las horas, el Memphis luchaba también contra el mar, pero recibió todas  las olas en un costado. Por si todo ello fuera poco, explotó un tubo de las calderas, hiriendo a varios de los maquinistas. 

El Memphis, ya en pésimas condiciones, fue empujado por las olas hacia la costa, hasta que el mar lo elevó y se estrelló, quedando encallado en los arrecifes y ya jamás se movió de allí.

El departamento de Marina decidió quitar las armas, las fuentes y todo el equipo del Menphis, el cual podría ser usado en otras naves.

La versión oficial del departamento de Marina de los Estados Unidos de Norteamérica y la más socorrida por los investigadores que han tratado el tema, es que la tragedia del Memphis fue provocada por un tsunami.


Mas de noventa años después de la tragedia provocada por un oleaje anormal, causado por un huracán categoría 2, todavía queda en la memoria este acontecimiento excepcional y trágico que puso de manifiesto la nobleza y magnanimidad de un pueblo que, aún habiendo sido vejado y maltratado, poseído de un sentimiento de piedad, supo colocarse por encima de sus justificados rencores para  tender generosamente su mano.

© marian tarazona
*Texto e imágenes propiedad del blog*