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sábado, 21 de enero de 2017

La verdadera historia de “La Bella durmiente”

Siguiendo la estela de los cuentos clásicos, hace un tiempo descubrimos la verdadera historia del cuento de Blancanieves, hoy nos vamos a adentrar en lo que esconde el de la Bella durmiente.
El mito de la princesa dormida que es despertada con un beso viene de la tradición oral europea, existen antecedentes franceses, españoles, y greco latinos, pero también  indios o islandeses.
Los encontramos por ejemplo en  El Saga Volsunga, Blandín de Cornualles, Frayre de Joy e Sor de Plaser, Perceforest, Surya Bai, la leyenda de Epiménides o El noveno cuento del capitán. 
La primera versión impresa  fué “Talía, Sol y Luna”,  formando parte de la colección Pentamenore y escrita en napolitano por Giambattista Basile en 1634.

En esta la protagonista no es Aurora, sino Talía, aunque sí existe una maldición en la que son puestos sobre aviso sus padres  a través de los astrólogos: ... "cuando la joven alcance la adolescencia, se pinchará con una astilla envenenada  oculta entre el lino y morirá"...
Con toda lógica el padre prohíbe automáticamente que entre el lino a palacio, pero la muchacha se acaba pinchando con la aguja de la rueca que se utiliza para hilarlo.
El padre de Talía se niega a enterrarla y la deja en su habitación, como si estuviese dormida, y abandona el palacio. Esto también aparece en   La bella durmiente, pero a partir de aquí  la historia de Talía difiere.

Pasados cien años, Jorge, un joven rey que estaba cazando acompañado de su perro, se encuentra en  los aledaños del palacio al ir a buscar a un halcón que había salido volando. Al encontrarse ante un lugar abandonado, y al igual que nos ocurriría hoy, decide averiguar que esconde ese sitio descuidado y traspasar sus muros.
De repente se encuentra ante una bella muchacha dormida, se acerca e intenta despertarla, pero, al ver que no se inmuta decide aprovechar la ocasión, la viola y se marcha de vuelta a su palacio.

Después de transcurridos nueve meses nacen dos criaturas, Sol y Luna, aunque la madre sigue dormida, si bien las hadas del bosque les ayudan, proporcionándole comida y bebida y cuidando de los bebés.
Al despertar y ver a los infantes, Talía no sabe que ha pasado, pero intuye que son sus hijos y los cuida con todo su amor. Un día, al ir a tomar uno de ellos su alimento se encuentra con el dedo de su madre y lo chupa pensando que era el pezón, y de esta manera extrae el veneno rompiéndose  automáticamente el embrujo.

Tras un tiempo el joven rey vuelve al palacio de Talía, el porque no se sabe, quizá se enamoro de la muchacha dormida, o la echaba de menos, o quería aprovecharse de ella otra vez, pero, cual es su sorpresa al encontrarla despierta, y, además, acompañada de dos bebés. 
Talía se alegra de conocerle,  pasan unos días juntos, y el  vuelve a su casa, ya que estaba casado.
Pero su esposa se entera de que existe otra familia de su marido, y ordena, con ayuda del secretario del reino, quemar a Talía en una hoguera, y matar a los niños, Sol y Luna, y cocinarlos, y, además, que sea su propio padre quien se los coma.
Sin embargo, en el momento en que Talía va a ser quemada, sus ropas, en contacto con el fuego, emiten un ruido infernal, ruido que escucha el joven rey y acude a ver que pasaba, descubriendo a Talia, a quien salva de la quema.

La esposa le confiesa al rey que él se ha comido durante la cena a sus hijos y que Talía se ha quemado en la hoguera, él lleno de cólera al descubrir lo que ha hecho su esposa, ordena que el cocinero y su mujer sean quemados en la hoguera preparada para Talía.  El cocinero le explica que él se negó a sacrificarlos, y, que en lugar de los niños, lo que le sirvió fue carne de cabra. En agradecimiento a tan noble gesto, el noble le premia nombrándole tesorero real.
Al final Talía y el rey se casan.

Esta versión no tiene moraleja, ya que el noble, paradójicamente, es premiado con un final feliz, a pesar de que había sido infiel a su esposa y, además, había violado a otra mujer.




Charles Perrault escribió una versión de “Talía, Sol y Luna” y la incluyó en el libro Cuentos de Mamá Ganzo publicado en 1697, titulándolo  "La Bella Durmiente del Bosque"(La belle au bois dormant).

Perrault quería incluir la historia en un cuento pero no podía incluir una violación en un texto dirigido a los niños, así que, de un plumazo la eliminó.

Además incluyó un beso como forma de despertarla un bello príncipe que quedaría prendado de su hermosura y que juntos serian felices para siempre. En su versión tendrían dos hijas, pero tanto la princesa como las hijas  serían odiadas por la madre del príncipe, y en esta ocasión si incluyó la escena de querer cocinar a los niños.


Los Hermanos Grimm escribieron a su vez, en 1812, otra versión  que titularían “Dornröschen” (La espina de la rosa). 

Ellos  nos dejaron como legado la versión más infantil de todas.

No voy a incluir la versión del cuento mas conocido, pues doy por hecho que es popular entre todos. 



Si que me gustaría comentar las diferencias entre Basile, Perrault y los Hermanos Grimm.
- El nombre: Basile llama  a nuestra protagonista Talía (en griego, florecimiento). Perrault no le adjudica ningún nombre propio,  y Aurora es el nombre de la hija, pero en la versión para ballet de Tchaikovsky se le pone Aurora, lo mismo que en la película de Disney.
En la versión de los Hermanos Grimm se le dota del nombre Dornröschen ("Rosita de espino" en alemán).

-El titulo: En castellano el mas conocido es “La bella durmiente”, y casi siempre se le añade "del bosque" este titulo es el derivado del que le dio Perrault, aunque en realidad lo tituló "La Belle au Bois dormant" (La bella del bosque durmiente).

-Planteamiento: Perrault y Hermanos Grimm plantean el hecho de que los reyes (los padres de Aurora) no podían tener hijos, sin embargo Basile obvia el dato.

-Nacimiento de la protagonista: En la versión de Basile Un "gran señor" tiene una hija, no menciona a la madre en ningún momento.  En la de Perrault y los Hermanos Grimm el rey y la reina tienen una hija. Los Hermanos Grimm nos cuentan, además,  que una rana profetizó el nacimiento de la protagonista.

- Profetas, hadas y mujeres sabias: En la versión de Basile el padre convoca a adivinos y magos para predecir el futuro de la princesa. En la de Perrault los reyes festejan el bautismo de la princesa e invitan a siete hadas buenas para que le otorguen dones. En la de los Hermanos Grimm los reyes festejan el nacimiento de la princesa e invitan a doce "mujeres sabias" para que le otorguen dones.

-Futuro de la niña: En la versión de Basile el futuro de Talía es profetizado por adivinos, la profecía dice que correrá un gran riesgo por culpa de una astilla de lino. En la de Perrault un hada malvada, a la que olvidaron invitar, irrumpe en la fiesta y no le regalan un estuche de oro como a las demás hadas, entonces maldice a la princesa diciendo: se pinchará el dedo con un huso y morirá. En la de los Hermanos Grimm una mujer sabia, que olvidaron invitar, irrumpe en la fiesta y no le regalan un estuche de oro como a las demás hadas, entonces maldice a la princesa diciendo: se pinchará el dedo con un huso y morirá.

-Dones y regalos: En la versión de Basile no se mencionan. En la de Perrault una de las hadas buenas, que aún no había otorgado su don, atenúa la maldición, y de ese modo la princesa solo dormirá cien años y la despertará un príncipe. En la de los Hermanos Grimm una de las mujeres sabias, que aún no había otorgado su don, atenúa la maldición, y de ese modo la princesa solo dormirá cien años, en esta versión no se menciona al príncipe.

-Reacción ante la profecía: En la versión de Basile el padre de Talía prohíbe el lino en su palacio. En la versión de Perrault y de los Hermanos Grimm el rey prohíbe las herramientas de hilado en su reino.

-Se cumple la profecía: En la versión de Basile cuando Talía es mayor (edad indefinida) encuentra  una rueca. En la de Perrault cuando la princesa tiene "quince o dieciséis años" encuentra  una rueca. En la de los Hermanos Grimm cuando la princesa tiene quince años encuentra una rueca.

-Consecuencias: En la versión de  Basile: Talía "cae muerta" al clavarse una astilla de lino bajo la uña. En la de Perrault y en la de los Hermanos Grimm la princesa cae dormida al pincharse con un huso.

-Atenuando la maldición: En la versión de Basile la muerte (o sueño sobrenatural) afecta solo a Talía. El padre desolado abandona a Talía y desaparece del relato. En la de Perrault el hada que atenuó la maldición reaparece y, para que la princesa no se encuentre sola al despertar, duerme a todo el palacio (menos a los reyes) y todo queda envuelto por una vegetación impenetrable. Los reyes, desolados, abandonan el palacio, que el hada cubre de vegetación para proteger a la princesa. En la de los Hermanos Grimm todos los habitantes del palacio  quedan dormidos y todo envuelto por una vegetación impenetrable. Los reyes también se duermen.

-Pasados 100 años: En la versión de Basile un rey llega al lugar en viaje de cacería. El rey persigue a un halcón hasta la casa de Talía y llega de casualidad hasta la joven que parece muerta. En la de Perrault un príncipe llega al lugar en viaje de cacería, le cuentan la historia y va en busca de la princesa. La vegetación encantada abre paso al príncipe hasta el palacio y el príncipe, tal como pretendía, llega hasta la joven dormida. En la de los Hermanos Grimm: Un príncipe en viaje de cacería llega al lugar. Le cuentan la historia y va en busca de la princesa. La vegetación encantada abre paso al príncipe hasta el palacio y se da cuenta de  antes que el hubo otros jóvenes que intentaron liberarla pero quedaron enredados en la vegetación y murieron. El príncipe, tal como pretendía, llega hasta la joven dormida

-Reacción ante la joven: En la versión de Basile el rey viola y deja embarazada a la princesa sin despertarla y se marcha. En la de Perrault el príncipe, embelesado, se arrodilla al lado de la princesa. En la de los Hermanos Grimm el príncipe, embelesado, besa a la princesa.

-Consecuencias: en la versión de Basile la princesa da a luz a dos niños, Luna y Sol. Talía despierta cuando uno de los niños le chupa el dedo y extrae la astilla. En la de Perrault La princesa tendrá dos hijas pero más adelante y  se llamarán Aurora y Día. La princesa despertará al cumplirse cien años de sueño, ante la llegada del príncipe, a la vez el palacio despierta también En la de los Hermanos Grimm la princesa despierta con el beso del príncipe, se sobreentiende que se han cumplido los cien años predichos, el palacio despierta también, y reaparecen los reyes.

-Y después: En la versión de Basile el rey regresa y encuentra despierta a la princesa junto a sus dos hijos. En la Perrault la princesa y el príncipe se casan. La princesa, tras despertarse, se  casa con el príncipe y tiene dos hijas: Aurora y Día. En la de los Hermanos Grimm la princesa y el príncipe se casan.

-Regreso del joven rey a su palacio: En la versión de Basile vuelve solo a su hogar, ya que está casado. Pero su esposa, a través de su secretario descubre la existencia de Talía y sus bebés y ordena quemarla en una hoguera y que los niños sean cocinados y se le sirvan al padre para que se los coma. En la versión de Perrault el joven rey regresa solo porque tiene miedo de su madre que es medio ogra y medio humana, pero al fallecer su padre y convertirse en rey  se los lleva con el aunque la reina madre los odia Un día que el rey no estaba en casa la madre ordena que cocine a los hijos para comérselos, pero el cocinero los esconde en su casa y los cambia por carne de un animal. Al descubrir la ogra el engaño  ordena que la madre y los hijos sean arrojados a un puchero lleno de alimañas. Al aparecer el rey  descubre las intenciones de la reina y ella misma se arroja al puchero. El cocinero y su mujer son recompensados. En la versión de los Hermanos Grimm esta parte no la menciona.
A lo largo de los años  y de los países se han escrito cuentos similares a este, o el mismo cuento con distintas versiones. Tenemos bastantes ejemplos: Brunilda, El Rey de Erin y la Reina de la Isla solitaria (también conocida como la Reina de Tubber Tintye), Poco Briar-Rose (1812), La encantada del sueño, El hijo de un rey, El ataúd de cristal,  El cuento de la Novena capitán, Sun, Pearl, y Anna, El joven esclavo, La historia del príncipe en el Amor, El napolitano Soldado, La Mansión Petrificada.
Muchas versiones para un solo cuento.
© marian tarazona
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lunes, 16 de enero de 2017

La casa azul. Una leyenda de amor en Albarracín

Una de las muchas cosas, y son muchas, uno de de los muchos rincones que llaman la atención en Albarracín es encontrarte de bruces con una casa azul, la única existente en la ciudad. 
No deja de ser chocante que, entre tanta piedra, entre tanto lienzo de castillo, tanto color ocre de la tierra y rojo de las edificaciones, se asome, altanera, una única casa de éste color. 
Lógicamente no podía dejar pasar por alto el detalle  y tenía que averiguar este insólito hecho.
Existía desde hacía siglos en Albarracín una familia noble apellidada Navarro de Arzuriaga, provenientes de Guipúzcoa.
En el XVIII dicha familia se convirtió en una de las más influyentes, si no la mas, de Albarracín, y fue en aquel entonces cuando remodelaron la casa familiar y, además,  decoraron la fachada con motivos neoclásicos. 
El porque de esta decisión lo encontramos en un bonito hecho, hecho que, en el momento de enterarme de su existencia, desconocía si era histórico o simplemente  se trataba de una leyenda.
Pero, para llegar a una conclusión, primero tenía que conocer todos los datos.
Dice la leyenda que, en tiempos de trashumancias y de viajes fuera de la región, uno de los Navarro se marchó a Andalucía a su trabajo y quedó prendado perdidamente de la belleza de cierta dama de La Carolina, en Jaén. 
El muchacho quiso traérsela a Albarracín, y de hecho, así lo hizo. 

La pareja habitaba en la casa familiar, casa que había sido levantada en el siglo XVII en el número 20 de la calle de Azagra. 
Una gran casona que demostraba el gran poder económico de los Navarro de Arzuriaga, obtenido, como ya he comentado, gracias al negocio de la trashumancia.

Pero la pobre chica añoraba las costumbres de su familia, su tierra, la luz y el color, y sobre todo el calor de su querida Andalucía, y le dijo, llena de pena, que no se sentía capaz de quedarse a vivir en Albarracín a pesar de lo mucho que le amaba.

A nuestro enamorado, que no quería perder a su amor, que deseaba tenerla a su lado, y estaba tan cautivado de la dama como ella lo estaba de el, no se le ocurrió otra cosa que pintar la casa al estilo de Andalucía. A la vez que le prometía que no echaría de menos su tierra. Por ese motivo la pintó de azul, y por ello destaca entre el resto de casas rojas de Albarracín.

El porque de que las casas de Albarracín sean de ese color rojizo es debido al hierro que lleva el yeso con el que las construyen. 
Al envejecer la construcción, el hierro se oxida y regala a las calles el color rojizo de las piedras.

El amor hace posible casi todo, y logra que los hombres sean capaces de satisfacer a sus amadas cuando se trata de retenerlas a su lado. Un ejemplo de ello los tenemos en Olite, donde Carlos III de Navarra construyó para su esposa, doña Leonor, un jardín colgante dentro del castillo, para que ella pudiera contemplarlo desde sus aposentos reales. 

Así pues, nuestro mozo, ni corto ni perezoso, pintó la casa  de azul con azulete y cal, le puso ventanas enrejadas y aquí se quedó su amada, y, según cuentan las crónicas,  vivieron felices y contentos.
Una de las características de la casa azul que comento es su torre-lucernario, o, lo que es lo mismo, una torre con ventanas. Lo que en el mundo de los faros conoceríamos como linterna, pero que, en vez de emitir luz, deja que entre. En realidad se trata del cuerpo que permite iluminar la escalera. Construida de forma cuadrada, con dos vanos abiertos en cada lado, está rematada con cornisas que presentan molduras de estilo clásico y también por pilastras.

Nuestro querido enamorado además construyó en el interior de la casa un patio andaluz. También puso enrejados en las ventanas y las llenó de geranios. Y para terminar de colmarla de comodidades  instaló chimeneas en la zona norte y  oeste y grandes balcones dirigidos al sur.
La verdad es que me las prometía muy felices ante una leyenda tan romántica. Pero, tras indagar para buscar mas datos, me dí de bruces con la realidad.

Parece ser, y por mucho que he buscado no lo encuentro, que ningún antepasado de la familia Navarro de Arzuriaga contrajo nupcias con muchacha alguna de La Carolina.
Además, y para mas desilusión, me enteré de que a los rebaños, en la época invernal, no los llevaban a pastar a Andalucía sino a la zona de Valencia.

Y además, para terminar de descuadrarme todo, ese color azul de la casa es el mismo que se ha utilizado, y se sigue utilizando, en las fachadas de las casas de Aragón.
Lo que si me extraña es que sólo esa casa, y otra, que también fue propiedad de la familia Navarro de Arzuriaga, fueran las únicas que se pintasen de dicho color, y que desde entonces no se haya pintado ninguna otra.

Buceando en la historia de la construcción, propiedad y arreglos en la casa he encontrado ciertos datos que expongo.

El dieciocho de mayo de 1797  Pedro Navarro de Arzuriaga y Dolz de Espejo y Alejandra Asensio de Ocón y Toledo, compraron la casa a Juan Francisco Asensio de Ocón, Ana María Toledo de Andrade, cónyuges, y a Joaquín Asensio de Ocón y Toledo,  hijo de los anteriores, por ciento cuarenta y ocho libras jaquesas.

La casa,  como la conocemos hoy en día, es, como siempre ha sido, la casa de los Navarro de Arzuriaga, al menos la parte exterior. 
Cabe pensar que la decoración también provenga de la misma época. Decoración, por cierto, un poco "naif", incluso la  fachada podría tener ya entonces el "famoso" color azul, contrastando, como he comentado, con el resto de las edificaciones de Albarracín.

En la guerra civil, la casa quedó requisada por el ejercito nacional y en ella estableció una comandancia.
Al finalizar la guerra, la casa estaba tan destrozada que tuvo que cerrarse.

Y permaneció cerrada hasta finales de los 70. cuando el propietario, que era nieto de la ultima Arzuriaga, restauró la casa, tapiando el torreón y arreglando el alero.
Sin embargo recibió una carta de la Dirección General del Ministerio de Educación Nacional, en la que se le instaba a quitar el color azul de la fachada y a que la dejase con piedra caravista a media altura y yeso rojizo, y que el alero quedase con la madera al descubierto.

Todas estas modificaciones debían llevarse a cabo por que desentonaba con el resto de las edificaciones de Albarracín.

En 1971  vendió la casa al ayuntamiento.

Hacia 1980, se desechó la idea previa de la construcción de un parador nacional de turismo, por lo que el ministerio de hacienda devolvió el inmueble al ayuntamiento, y éste, a su vez,  lo vendió para construir viviendas.

Se abrió una puerta nueva y muchas más ventanas, dejando en el olvido la estructura y el equilibrio que poseía la casa en un principio.

Además quitaron los seres mitológicos, únicos y muy característicos, seres que vigilaban desde las cuatro esquinas del lucernario, pero dejaron el color añil aragonés que ha dado fama a la casa.
Sea como fuere, y como siempre digo, muchas veces es mejor no indagar en la historia y dejar que las leyendas nos acompañen en esas frías noches de Albarracín escuchándolas al abrigo de un buen fuego.

© marian tarazona
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