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jueves, 25 de mayo de 2017

La Virgen del Puy. Sus misterios, sus leyendas

Uno de mis temas favoritos es investigar el porqué de ciertas advocaciones marianas, o curiosidades en torno a las apariciones de la virgen, sus milagros y leyendas.

Han sido bastantes las que he tratado, pero hasta hoy no me había atrevido a hacerlo con la Virgen del Puy, patrona de la ciudad en la que resido, Estella.
Me considero estellica, no solo de adopción, sino también de corazón.

Y es tan especial para mí, y es tanto lo que podría contar de ella, que siempre me da miedo quedarme corta. 
No voy a narrar el milagro de la aparición, ya que es mucho lo que hay para contar, y poco espacio. Tan solo voy a referirme a alguna curiosidad que ha llegado hasta nuestros días.

Cuentan que, en 1640, aprovechando la oscuridad de la noche, un ladrón de poca monta acudió al santuario y se apoderó de todas las joyas que pudo recoger de su tesoro. Pero el pobre diablo, cuando hubo dado veinte pasos no pudo dar mas, ya que se lo impidió una fuerza misteriosa. El pobre intentaba por todos los medios huir de una u otra forma, e, iluso de él, creía que estaba andando, que había recorrido una larga distancia, cuando se dio cuenta de que  algo le mantenía quieto, sin poder huir hacia ningún lado.
Después de toda la noche dando pasos en el mismo sitio, fue descubierto de esa guisa con las joyas a sus pies y gritando enloquecido que  no podía moverse a pesar de llevar toda la noche corriendo.
Al lugar acudió la justicia, fue hecho preso, y, una vez juzgado,  y como castigo al robo, le cortaron las manos, las ataron con una cuerda, y, mediante esa misma cuerda, las colgaron en un poste de madera para escarnio del ladrón y para ejemplo de todo vecino que por allí pasase. 
Posteriormente,  en 1866, se eliminó dicho poste y se sustituyó por una columna de piedra en la que se esculpieron las manos del ladrón con una frase en latín: 
“A Deo maximus bene. Perpetuam memoriam tanti prodigii Beatae Virginis Puy " 
“A Dios óptimo máximo. Para perpetua memoria del estupendo prodigio de la bienaventurada Virgen del Puy”.

Esa columna perdura a día de hoy, recordando el milagro.

En 1964 se derribó un humilladero existente muy cerca de la columna dedicada a la Virgen del Camino, y encima del pilar se colocó  una imagen de piedra de dicha virgen del Camino.



Otra curiosidad alrededor de la virgen del Puy es un hecho acaecido en  julio de 1900 en el que otro ladrón se hizo con la imagen del niño, o, para ser mas exactos, la imagen del niño desapareció, pero se recuperó de forma fortuita y extraordinaria como así lo atestigua un pilar existente fuera del santuario, en el lugar exacto de su aparición.




La virgen del Puy de Estella ha recibido visitas insignes y posee muchos regalos reales y valiosos. Valgan como ejemplo:

La reina regente y madre de Alfonso XII, María Cristina, regaló un terno blanco en 1855.
Años más tarde sería Margarita de Borbón quien obsequiaría con un vestido de terciopelo granate procedente de la princesa de Veira, esposa de Carlos María Isidro de Borbón (para los carlistas Carlos V).
Un copón de plata sobredorada, como recuerdo de su visita a Estella, fue el obsequio, en 1908, de la Infanta Isabel de Borbón.
Así mismo, hay constancia de que,  el 9 de octubre de 1920, firmó en el libro de honor Alfonso XIII.
Pero un hecho que desconocía, hasta ese momento, es la donación que hizo Carlos María de Los Dolores de Borbón y Austria-Este (Carlos VII para los carlistas)  a la virgen, se trata de la espada que había usado durante  un año de guerra.

El día 24 de agosto de 1874, según cuentan los anales de la historia, el pretendiente carlista, Carlos VII, envió a Estella al Teniente Coronel Joaquín Zubiri, uno de sus oficiales de órdenes. Su misión no era otra que ofrecer la “espada” que había utilizado Carlos VII desde que entró en España, el 16 de julio de 1873, hasta el 16 de julio de 1874. Dicho oficial se personó en el ayuntamiento diciendo que el pretendiente “se servía regalar a la misma Virgen en testimonio de su gratitud”.
Con este hecho pretendía demostrar la fe católica del carlismo frente a la impiedad de sus oponentes, y por otro, restañar la traición cometida en 1839, en el mismo lugar,  contra los generales carlistas que fusiló Maroto.


En la parte de atrás del santuario existe una placa que recuerda el fusilamiento de los generales carlistas García, Guergué, Sanz, el brigadier Carmona y el intendente Úriz, por orden del “nefasto” Maroto, quien, con el fusilamiento, quiso deshacerse de cualquier oposición existente entre sus mandos.




La existencia de la espada la conocí de la manera que ocurren estas cosas, sin esperarlo. En una visita al Santuario.
Esta vez era para conocer in situ la existencia de las fortalezas en Estella desde que naciera como pueblo. En el terreno de lo que había sido uno de los castillos se construyó el Santuario de la Virgen del Puy, este hecho se aprovechó para explicarnos la historia del mismo, y, entre las muchas sorpresas, una fue encontrarme con dicha espada en mis manos.

Nunca he podido explicar la sensación que siento al tener cerca de mi objetos de otras épocas,  me da por pensar que pudieron sentir aquellas manos que lo tocaron, o pasear por los mismos lugares donde lo hicieron, hace siglos, las gentes que habitaban el lugar. Pero ese día no podía imaginar que encontraría ante mi semejante sorpresa, y no solo la vería, sino que incluso pude empuñarla.

Según la historia.
El ayuntamiento aceptó la oferta que le hacia el capitán carlista y convocaron una recepción solemne que se celebró el sábado veintinueve de agosto.
En la misa de las siete de la mañana se hizo entrega de la misma, indicando el citado capitán  “la satisfacción que tenía en cumplir la honrosa misión que le había confiado el Rey y haciendo votos por la salud del Monarca, por el triunfo próximo de la santa causa y por la prosperidad y engrande- cimiento de aquella religiosa población”. En respuesta, el Prior alabó la religiosidad de don Carlos, “augurándole por ella el constante y poderoso apoyo de la excelsa Señora a quien llama la Iglesia Auxilio de los cristianos, el triunfo indudable sobre sus enemigos, que lo son a la vez de todo lo noble y lo santo y la admiración y el respeto de las generaciones venideras”.

Investigando me he enterado que dicha espada desapareció un tiempo mas tarde junto a otros objetos, y, ante la llegada de Alfonso XIII a Estella, volvió a aparecer sin que nadie supiera donde había estado durante ese periodo.



En cuanto a los milagros que se atribuyen a nuestra virgen del Puy hay muchos  y de muy distinta índole, pero uno de los más importantes tuvo lugar el 7 de septiembre de 1638

En esa fecha se encontraban en la plaza de Fuenterrabia, durante el asedio de los franceses, cientos de estelleses formando parte de los tercios forales, y colocados en los lugares más peligrosos. Viéndose acorralados se encomendaron a la virgen del Puy, incluso hubo quien afirmó que se les había aparecido, y les protegió a cada uno de ellos. Cuando terminó el asedio todos regresaron sanos y salvos a sus casas, y, tras aquel milagro, muchos donaron piezas importantes que sirvieron para embellecer el templo. 

Este hecho hizo que aumentase más, si cabe, la veneración y la fe de los  hijos de Estella hacia la virgen del Puy. 
De la anterior ermita románica no queda ningún vestigio, ésta se sustituyó posteriormente por una edificación más amplia de estilo barroco.

La imagen actual es de castaño o de nogal, en la espalda tiene una pieza de haya, y en una oquedad de la cabeza se guarda una caja con reliquias. 
El seis de septiembre de mil novecientos trece se abrió la cajita y encontraron unos polvos rojizos de madera, probablemente pertenecientes a  una imagen anterior, y unos pequeños trocitos de plata seguramente del primitivo revestimiento de ese metal.


La virgen del Puy y la virgen de Belén bien pudieron ser las dos vírgenes negras que ha habido en Estella. 
Ya se sabe la veneración de los templarios hacia estas vírgenes negras, a las que consideran las portadoras  de los ritos primitivos y que representan la fertilidad de la tierra.
Mucho se ha hablado de ellas y dicen que solo aparecen en lugares proclives a manifestarse fenómenos paranormales, lluvia de estrellas, aguas milagrosas o curaciones espontáneas. Curiosamente, el descubrimiento de la imagen fue posible gracias a las numerosas estrellas o luces  que salían de una cueva. 


-marian tarazona-
(tanto el texto como las imágenes son propiedad del blog)